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Inconfesable

Capítulo 9 Límites y concesiones

Palabras:1416    |    Actualizado en: 20/06/2026

xa

Su presencia en mi silla era una declaración silenciosa pero elocuente: este

llegó como un latigazo, acompañada del golpe seco de su puño contra el escritor

illa alta mient

ativas. No especifiqué cuáles porque ne

entrecerró

igo? ¿O con mi

do una solución sin im

ctando una sombra sobre mí-. Carmen Vidal llamó a Giulia anoche. Media sociedad mil

Por supuesto que Carmen no habí

la carpeta que había pre

casa. Mira estos testimonios,

escribir-. La investigación no está completa porque no esper

otazo-. ¡Se trata de respeto! ¡De lealtad! Tú mejor que nadie lo sabe. Hemos

s. Era verdad, gracias a él obtuve la beca después de decir en la entrevista que mi

arecía agotado y su expresión cambió: la furia se diluyó

uesta sólida esta semana... -se pasó la mano por la car

ole espacio

ionando por ver a ese ingrat

sido quien lo echó y no él e

d en su voz me t

eguntó sin mirarme, fingiendo estudiar una

del empresario implacable. Un hombre que e

hijo ha construido algo... impresionante. Lo necesitamos. Y fue él quie

ó y mal disimuló

dijo, intentando recomponer su tono autoritario-. Nada de sus aires de supe

abrió sin p

padre postizo preferido? ¡No me dijiste que vendrías hoy o te h

aparecieron de su frente, y una sonrisa paternal iluminó su rostro. Elena se acercó con naturalidad, depositando

voz que había perdido toda la dureza que usó conmigo minutos antes

el cabello con un

je con Carolina. Van en jet

total, como si fuera el ped

sta. Sabía que n

letera de piel italiana, contando

ole más dinero del que yo ganaba en un mes-. Mi princesa no tiene

como si fuera una pequeña y no una mujer de veintidós. Elena toleró el

Francesco con tono protector-. Le v

mbió al instante, aunque lo d

espondió con elegancia, si

errumpió la escena. Miró la

o alejándose ha

risa triunfal. Me acerqué a ella,

ndote así -susurré, asegurándome d

na rodó

usar tus encantos -respondió

er trabajo duro y sacrificio. ¿Crees que deb

acercó a Francesco y le dio un beso haciendo gestos de despedida que mi suegro replicó sin bor

a tenía esa maldita habilidad de desarmarme justo cuando más furiosa estaba c

Elena había desaparecido, con esa sonrisa tonta

ó Francesco, guardando la billetera con la satisfacc

da. ¿Qué p

la malcriara así. Después de unos minutos de conversación superficial sobre

parecía demasiado pequeña para contener todas las tensiones del día. Cad

se había instalado allí. Necesitaba unos minutos de silenc

ese breve momento de paz. Lo miré c

coordinaré con las revistas para la cobertura

rta de ayuda, sino una apropia

a y asegurarse de que el regreso de Alessandro fuera

dí sin

ulia. Gracias

pena, y esta no era una de ellas. Francesco había accedi

vo mensaje

desde hoy 🙄. Si te llama

todo el día, me reí. Al menos tenía una aliada que entendía lo que significab

e la ciudad. Estaba a nada de quedar en el centro de

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Inconfesable
Inconfesable
“¿Qué pasa cuando la única persona que puede salvarte... es también aquella a la que no puedes amar en voz alta? Ella es la directora financiera de una empresa en ruinas. Él, el único inversor capaz de salvarla... y el hombre con quien compartió una noche que jamás debió ocurrir. Un hijo secreto. Un matrimonio sin amor. Y el regreso del hombre al que nunca debió tocar.”