do po
e sentó tras su escritorio de roble, cruzando las manos con una elegancia que me poní
son especialistas o residentes de tercer año con futuros brillantes. Mark es jefe de trauma, Elena es la estrella de urgencias...
spondí, apretando los puños a los co
mirarán. Si fallas, si llegas un minuto tarde, si tus manos tiemblan... no solo te hundirás tú, sino que dejarás en ridí
lino -m
arpeta negra sob
de pesadas que las de Sterlin
viciado del hospital. Caminé por el pasillo central buscando a Thiago, pero mis pies
ñador que gritaba "estatus" estaba de espaldas a mí, inclinada hacia Ian
Ian con una familiaridad posesiva, y po
k: 4 año
onferencias -dije, cruzándome de brazos en medio del c
idad. Ian soltó una carcajada profunda, una de esas risas dulces que solían hacerme vib
icia es solo una conocida de mi madre, Zoe. No significa nada. Para mí, t
uier duda, mientras sus manos acariciaban mi cabe
y un abrazo físico rompieron el re
n su uniforme de Jefa de Urgencias, p
mirada de pocos amigos que Ian nos lanzaba desde lejos mientras
a compostura mientras veía cómo Leticia me lanzab
ando la voz y mirando de reojo a Leticia y a Ian-. Y mucho
na mirada aterrada hacia Ian. Él seguía allí, o
ina en el almuerzo. Necesitamos coordinar tus turnos... y nec
ros, luciendo confundido
si no estamos en la sala de trauma en treint
laba animadamente. Sus ojos azules estaban fijos en mí, analizando cada uno de mis movimiento
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