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on asfixiarme. Cinco años. Habían pasado exactamente cinco años desde la última vez que pisé una facultad de medicina, desde la última tarde en que permití que alguien
dentro de su cabeza? -Thiago Sterling, mi compañero de residencia,
rmido en veinticuatro horas, pero siente que está cumpliendo un sueño.
er estudiantes invisibles para convertirnos e
spondí con una sonrisa forzada, apretando la correa de mi b
zules que se cruzaban en todas direcciones. El olor a antiséptico y café barato inundó mis sentidos, trayéndome recue
palda ancha que recordaba, el porte imponente que rozaba la arrogancia y esa forma de caminar, segura y calculadora, que gritaba autoridad absolut
e de Cirugía más joven en la historia de este hospital. Dicen que es un maldito genio en el quirófano, per
verano, ahora eran dos témpanos gélidos y afilados. Me recorrió de arriba abajo con una lentitud insultante, deteniéndose en mi identificación de resi
ños, cortó el aire del pasillo como un bisturí-. Sterling, al área de urgen
illo. Ian dio un paso lento hacia mí, invadiendo mi espacio personal con una familiaridad peligrosa que me obligó a retroceder hasta que mi espalda ch
ernura que una vez creí encontrar en él-. Me preguntaba cuánto tardarías en volver a arra
tragando saliva, esforzándome al máximo para que mi voz no
para mí. Y créeme, voy a hacer que cada minuto de tu res
ta. Al verlo caminar con esa suficiencia implacable, las paredes del hospital parecieron disolverse. E
k: 5 año
juntos hacía apenas una semana, una noche donde le entregué todo lo que era, y yo sentía que tocaba el cielo con las manos. Traía s
os exámenes finales -la voz de Ian era clara, triunfante, desprovista de
extendiendo un fajo de billetes amarillos de cien dólares, e Ian los g
Barato te salió, Ian -se burló otro de sus amigos del cl
es solo una distracción de clase media. Leticia es la mujer que mi familia espera, ella tiene el estatus
mientras los escuchaba reírse de mi entrega, de mi amor, de mi primera vez. En ese maldito instante entendí que para él
e un hotel? -el grito áspero de Ian desde la puerta de su of
un odio visceral que yo no lograba comprender del todo. Si él había sido quien me usó y me de
astaba el pecho. Tenía que sobrevivir a él. Tenía que terminar esta resid
imponente escritorio de roble-. Tenemos mucho de
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