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UN ESPOSO PARA LA CEO PARALITICA

Capítulo 4 La Mansión

Palabras:1368    |    Actualizado en: 24/05/2026

ÍTU

el oficial du

ocumento sin protestar porque a los setenta y ocho años entendía mejor que su nieto que ciertas batallas no

ansión Ríos a l

Siete

uite. Es lo único que

abe

im

suite. Vine a no apare

ranquilizas. Vam

nde du

jardín es la más fría en invierno. La del rincón, según mi gobernanta, está embrujada por mi abuela, pero te aseguro que es m

el ja

a f

S

or

bella. Por dor

pequeño, antiguo, restaurado en los años cincuenta y conservado por testarudez familiar.

segundos, An

a c

im

ngre del lab

e. Mi h

ata

ó a a

ue no te dio tiempo a cambiarte o

cosas,

ú qué r

si

uy poca gracia. Cuando me casen contra mi voluntad

estar prese

tamb

el tercer piso. Anabell

noches

noches,

na cos

im

comedor pequeño. Desayuno. Hay

a las se

a tuya también, ahora que firmaste un papel diciend

ncio

ue ya verás cuántas veces

ador se

e sentó en el borde de la cama sin desvestirse. Se quedó así durante diez

llamó a

bu

. ¿Có

a la asistente que cancelara la luna

posible con esa m

e lo

cerá. Dale

. Una p

im

ndro mandó a alguien

pausa. Una pausa peq

ospec

sospe

plió diecisiete años, hijo. Soy un vi

piensa

con tu

no va a

s una formalidad. Lo de

vas a

esta familia. Aunque sean bodas por contrato. Aunque sean a las seis de la tarde de un sábado en un

bu

im

sacarme del

sesenta y cuatro noches de matrimonio.

gar

d, en el ático del último piso del edificio Sa

sivas y la propia naturaleza les da, por dentro, exactamente lo contrario. Era la madrastra de Máximo. Era la madre de Alejandro. Era la mujer a la que Don Emilio Salvatierra hubiera e

andro, con un hielo derretido en el vaso de whisk

n? -dij

on -dijo

or las cámaras

as en la cated

os meses. La catedral está en obras y

ria s

liciosa,

s tan vulgar a la hora de hacer daño. Lo de

mol

a. Cuando vas a hacerle daño a alguien, no firmes. Y cuando firmes, no fir

oltó una ri

ad

im

i her

n me costó dos mil euros del personal de servicio de la mansión Ríos. Quier

la c

cuatro segundos. Cierre amistoso. Es la luna de miel más fría que ha tenido este país desde la de la infanta I

ahor

a esp

uán

la primera grieta importante. Mientras tanto, miramos. Bebemos té. Tomamos

otra vez. Más

apre

rápido. Yo no e

la madrugada, Máxim

n la curiosidad de un hombre que no quiere encont

Ríos ac

os cuarenta m

el p

embre tras un atropello con fuga en una calle del centro. Una noche de

viembre. Cinc

del cent

ra la suya, en un piso que no era el suyo, con una mujer dormida tres pisos por enc

los

atierra entendió perfectamente para qué su a

para en

devolve

habitación oscura-. Mierda, a

dur

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UN ESPOSO PARA LA CEO PARALITICA
UN ESPOSO PARA LA CEO PARALITICA
“Anabella Ríos dirige uno de los imperios financieros más poderosos del país desde una silla de ruedas. Tiene veintiocho años, mandíbula de hierro, un consejo de administración a sus pies y un único recuerdo que no perdona: la noche de lluvia, hace cinco años, en la que cruzó una calle sin mirar y se quedó sin piernas para siempre. Nunca encontraron al conductor. Máximo Salvatierra debería ser el heredero del otro imperio del país. En vez de eso lleva cinco años bebiendo, perdiendo en casinos y huyendo de algo que no se atreve a nombrar ni delante del espejo. Cuando su abuelo lo obliga a casarse con la heredera de los Ríos, sabe que no puede negarse. Por una sola razón. Una que no piensa contarle nunca a la mujer que acaba de subir a un altar en silla de ruedas para decirle sí. Quince reglas firmadas ante notario. Una mansión inmensa que ninguno quiso compartir. Un secreto que él esconde con la vida. Y una madrastra en seda gris que lleva ocho meses esperando esta boda para destruirla. Anabella accedió a casarse para no perder su empresa. Máximo accedió porque la alternativa era impensable. Y los dos creen que se conocen ese sábado por primera vez. Los dos están equivocados. Cuando la verdad explote, no quedará un solo cuarto de la mansión que no arda. Y para entonces, lo peor no será el secreto. Será haberse enamorado primero. ¿Hasta dónde llegarías por una segunda oportunidad? ¿Y hasta dónde por enterrar la primera?”