icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

UN ESPOSO PARA LA CEO PARALITICA

Capítulo 3 La Boda

Palabras:1228    |    Actualizado en: 24/05/2026

ÍTU

B

e invitados, sin flores, sin coros, sin discursos previos y con un acuerdo firmado tre

había dicho que en una boda sin invitados, sin flores y sin tarta lo mínimo era el vestido, y porque Anabella Ríos, aunque hubiera vendido su libertad po

cuenta, el novio

y cuatro, Anabella le

os más. Desp

a ve

o min

abe

Minutos.

paz. Era lo único, además del apellido,

nueve, se abrió la puert

áximo Sal

ebería haber e

erda que goteaba todavía un poco, como si alguien se lo hubiera abierto hacía menos de una hora con un objeto que él no había vist

nave central c

, por fin, iba a tener una historia que contarle a sus colegas. Rafael cerró los ojos un segundo. Volvió a abrirlos

no movió

un palmo de la suya. Le ofreció una sonrisa torcida que no había practicad

, en voz baja, solo para ell

ami

herm

ejan

eja

a felicitar

go

sobreviv

me de

a sangr

bién a whis

me lo ha

si

Como si no llevaras un dr

cas

ndo le tocó decir sí a Máximo, le costó un poco porque tenía la boca medio cerrada por el labio. Cuando le tocó decir sí a Anabella, lo

novio. Se los había olvidado de verdad. Se

la mano derecha. El que había sido de su abue

e s

ra lo

hija, que veo a un novio salir mej

con

declaró ma

mano izquierda, no en gesto de defensa exactamente

gre del

rdo

rta así. Si quieres una foto bonita,

e besó l

e con dos manchas de sangre en el cuello. Lo hizo

seg

segundo dos porque no le quedó otra

vitada elegante a una boda a la que oficialmente no había sido invitada, miraba la escena desde detrás

abía entrado po

fono. Sacó una foto. Despu

lar, no a nadie en concre

co del fondo. Lo había escrito esa misma tarde con la cali

o que esta vez el novio sí llegue a la n

ria s

ictoria Ríos llevaba veinte años entrando y saliendo de catedrales sin que

catedral a las

el primer

Necesitas

oy b

la frent

e mi mujer ac

ento de br

o Rafael. Es exactamente

habló sin

s ir al

N

s ir a m

tiene una ducha

dos baños. Algo de

enta

enta

te quería ta

Y le gusta saber que tiene más baños que c

la limusi

se iban. Detrás, en silencio, dos abogado

voz baja-, ¿quiere que mande

ara

e la señora

jos durante exacta

cogis

la puerta de atrás. Pe

br

Le pasó la nota a R

ro. La tiró a la

entere nunca de que

mos,

cía por la que había de

y un años acostu

aba de empezar

sab

Obtenga su bonus en la App

Abrir
UN ESPOSO PARA LA CEO PARALITICA
UN ESPOSO PARA LA CEO PARALITICA
“Anabella Ríos dirige uno de los imperios financieros más poderosos del país desde una silla de ruedas. Tiene veintiocho años, mandíbula de hierro, un consejo de administración a sus pies y un único recuerdo que no perdona: la noche de lluvia, hace cinco años, en la que cruzó una calle sin mirar y se quedó sin piernas para siempre. Nunca encontraron al conductor. Máximo Salvatierra debería ser el heredero del otro imperio del país. En vez de eso lleva cinco años bebiendo, perdiendo en casinos y huyendo de algo que no se atreve a nombrar ni delante del espejo. Cuando su abuelo lo obliga a casarse con la heredera de los Ríos, sabe que no puede negarse. Por una sola razón. Una que no piensa contarle nunca a la mujer que acaba de subir a un altar en silla de ruedas para decirle sí. Quince reglas firmadas ante notario. Una mansión inmensa que ninguno quiso compartir. Un secreto que él esconde con la vida. Y una madrastra en seda gris que lleva ocho meses esperando esta boda para destruirla. Anabella accedió a casarse para no perder su empresa. Máximo accedió porque la alternativa era impensable. Y los dos creen que se conocen ese sábado por primera vez. Los dos están equivocados. Cuando la verdad explote, no quedará un solo cuarto de la mansión que no arda. Y para entonces, lo peor no será el secreto. Será haberse enamorado primero. ¿Hasta dónde llegarías por una segunda oportunidad? ¿Y hasta dónde por enterrar la primera?”