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Rechazada por el Alfa, reclamada por el Licántropo

Capítulo 5 

Palabras:821    |    Actualizado en: Hoy, a las 14:47

de E

raba al Gran Salón la tarde siguiente, mi alma nunca se había sentido más ligera. El peso sofocante del vínculo de pareja

cavernosa sala, con los brazos cruzados mie

platino de la primera Luna, representaba a un enorme lobo huargo plateado bañado por la luz de

aluable tela con una uña bien cuidada. Ar

ente contra las paredes de piedra. "A gloria. Algunas c

ue quiera. Es solo un trapo viejo y oscuro que arruina la estética de la sala. Voy a hacer que lo

ombrosa, pero era exactamente

s rechinando contra el suelo pulido. En su mano, sostenía una caj

esta. Solo necesita

sutil desafío a su autoridad. "Los Ancianos han dejado claro que la integridad de la reliquia está liga

ira inmediata y predecible. Odiaba que

ándose protectoramente frente a su hijo. "¡Este será mi hogar p

a maliciosa e infantil. Corrió directamente hacia la pared, l

ido morado oscuro salp

as y manchando al lobo plateado como una herida profunda y sangrante. Ciera y Leo estallar

ada de triun

las pesadas puertas de roble del Gran Salón

se posaron en el tapiz profanado, se quedó helado. La temperatura en la sala bajó diez grados al instante. El a

Anciano Marcus, su rostro adqui

iera, retrocediendo. "Solo una t

Esto no es una mancha, mujer tonta! ¡Esto es un sacrile

poniendo a Leo

sagrada recae sobre el Alfa que lo permitió. En nombre del Consejo de Ancianos, por la presente congelo el acceso de Jace al Fondo Discrecional

ente de todas sus extravagantes compras y su lujoso estilo de vid

ntraron corriendo. "Vigílenla. No sale de este salón has

istéricamente por sus finanzas arruinadas y la humill

mi voz goteando falsa compasión. "

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Rechazada por el Alfa, reclamada por el Licántropo
Rechazada por el Alfa, reclamada por el Licántropo
“Soy la Luna de la manada, pero al haber nacido sin loba, mi esposo, el Alfa Jace, me ignora como si fuera un parásito inútil. En cambio, trajo a la viuda de su hermano, Ciera, a vivir con nosotros, dándole todo su afecto y acomodándola directamente en el ala sagrada de la Luna. Permitió que el hijo de ella destruyera la única foto que me quedaba de mis padres y me exigió que me disculpara por asustar al niño. Cuando mi despiadada abuela nos convocó bajo amenaza de muerte, Jace eligió quedarse en casa consolando a Ciera por un berrinche inventado. Al presentarme sola en el Cónclave, mi abuela me condenó a la tortura. Me obligaron a arrodillarme sobre piedra incrustada con plata pura, quemando mi carne viva en medio de una ventisca brutal para pagar por la ausencia de mi Alfa. Mientras el dolor destrozaba mis huesos y la nieve helaba mi sangre, la humillación se convirtió en una claridad absoluta. Soporté tres años de este matrimonio político en silencio. Jace sabía exactamente el infierno que mi familia me haría pasar, y aun así me dejó morir sola para complacer a su amante. Pero justo cuando estaba a punto de rendirme ante la oscuridad, las impenetrables puertas de hierro de la fortaleza estallaron en mil pedazos. Mi primo, el temido Lycan Baron, bajó de su auto en medio de la tormenta, destrozó a los guardias y me envolvió en su abrigo abrasador antes de dar una orden letal: "Vendan en corto todo lo relacionado con los Silvermoon. Quiero a Jace rogando en los escalones de su propia manada al amanecer".”