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Renacer para Destruirte

Capítulo 5 Interrumpiendo al magnate (El audaz primer encuentro)

Palabras:2215    |    Actualizado en: 14/04/2026

ecía pequeño, insignificante, un tablero de ajedrez diseñado para que hombres como Dante lo dominaran. Era lunes por la mañana, exactamente las 8:55 a.m.,

es de dólares. Una inversión masiva que consolidaría su monopolio sobre la extracción de cobalto en el continente. A su alrededor, una doc

con los ojos azules escaneando sin cesar los fluctuantes mercados internacionales. Su mente trabajaba con la precisión de un r

ve sonido metálico resonó en e

os Navarro. «Mañana a las 9:15, estallará una huelga masiva... tus acciones caerán en picada». Dante era un hombre de hechos, de números y de lógica aplastante. No creía en clarividentes ni en profecías ridículas. Pero

j de su muñe

del salón-. Los representantes del sindicato minero han confirmado la recepción de los fondos inic

ntamente, clavando sus oj

nio, que no habrá contratiempos? -pregun

agó saliva,

son sólidos, señor. No

lo exterior rompió la santidad del momento. Voces elevadas, el sonido de tacones firmes go

el ceño y toc

en el perímetro? -preguntó

ea, las inmensas puertas de la sala de juntas se abrieron de par en pa

ardias de seguridad que parecían no saber

ofisticación. Su cabello oscuro estaba recogido en una elegante pero estricta coleta, y sus labios estaban pintados de un rojo intenso, el único toque de color en su atuendo m

s de ella, luciendo g

la en el lobby, pero amenazó con llamar a la prensa financiera y armar un escándalo sob

ma fuente sobre el escritorio y cruzó las manos frente a su rostro, eva

ie de un salto-. ¿Quién demonios es usted? ¡Seguridad, sáquenla de a

ver a todos esos hombres trajeados, sentados alrededor de una mesa de decisiones, el eco de su vida pasada la golpeó con violencia. Recordó otra sala de juntas. Recordó a Julián, sentado exactamente donde

Nunca más volveré a ser la

o ambas manos sobre la obsidiana pulida, inclinándose lig

u voz clara, potente y desprovista de cualquier titu

os ejecutivos se miraron entre sí, est

istal-. Ayer le di cinco minutos de mi tiempo en una fiesta. Eso no le da derecho

ue sobornado. Dije que el sindicato está armando una huelga mientras hablamos. Y si mi reloj no me engaña... -Levantó la

indignación r

, no podemos permitir que una intrusa detenga esta operación por delirios absurdos.

aba y ella tenía razón, perdería millones y su orgullo sufriría un golpe devastador. Si no firmaba y ella mentía,

te suavemente, si

Se

arcus, espera afuera.

id bloqueó la cerradura electrónica desde su tableta. La tensión en l

de brazos, proyectando una calma absoluta que con

d parecía el sonido de una bomba a punto de estallar. Algunos directivos se aflojaron las co

y ca

l cronograma? ¿Y si Julián, humillado, había movido alguna pieza que ella desconocía? No. El colapso de las minas era un ev

y qu

un segundo interminable.

tó una carcajada nasal, ca

por hoy. Claramente esta señorita está desequilibra

te de una alerta máxima co

a de operaciones frunció el ceño profundamente, deslizando el dedo por la pantalla. Su estoicismo habitual se resquebraj

se llevó una mano a la oreja, presionando el dispositivo mientras escuchaba atentamente. Sus ojos s

directivos no entendieran la magnitud inmediata del desastre-. Es ist genau wie sie gesagt hat. Ein massiver Streik hat begonnen. Die Bergleute haben die Eingänge verbarrikadiert und internationale Journalisten sind bereits vor Or

, no pudo evitar esbozar una sonrisa de satisfacción casi imperceptible. La fluidez de Astrid con el

tó Dante en el mismo idioma, su voz gélida, sin traicio

echt gehabt. (Desapareció con el dinero. Ella tenía r

ellos era abrumadora. Tomó el contrato de ochenta millones de dólares, lo rompió

utivos j

el aire como un látigo-. Acabamos de sufrir un intento de sabota

a revisar frenéticamente sus propios teléfonos, confirmando l

tamente sesenta minutos para preparar un comunicado de prensa distanciándonos de esa mina. Quiero a los abogados elaborando demandas por fraude

nes y evacuó la sala como ratas huyendo de un barco en llamas. Astrid desbloqueó las puertas y lo

ristal quedó en un

de salvar a la corporación de su mayor fracaso histórico. Dante, sentado en la cabecera de la mesa, emanando una energía oscu

sa de obsidiana, sus pasos resonando como un depredador acercándose a su igual. Se detuvo frente a

a suerte, la coincidencia. Pero solo encontró una intel

cargada de una nueva e inquietante fascinación-. Demostraste que tu in

antes de que repartieran las cartas, Dante -re

na media sonrisa, letal y g

ó una mano hacia la mesa, señalando la silla vacía a la derecha-. Siéntate, Camila.

ía terminado. El pacto con el

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Renacer para Destruirte
Renacer para Destruirte
“Camila lo tenía todo, o eso creía. En su lecho de muerte, con el veneno quemándole las entrañas, descubrió la macabra verdad: su encantador esposo, Julián, y su mejor amiga, Valeria, llevaban años siendo amantes y orquestando el robo total de su herencia. Mientras ellos se burlaban de su ingenuidad viéndola dar su último suspiro, Camila cerró los ojos jurando venganza. Pero el destino le otorgó un milagro cruel y hermoso. Al despertar, Camila ya no está en un hospital, sino en su propia habitación, exactamente cinco años en el pasado: el día en que conoció a Julián. Con la ventaja de conocer el futuro, la antigua y dulce Camila ha muerto. Ahora, en lugar de caer en las redes del hombre que la destruyó, dirige sus pasos hacia el único hombre capaz de aplastarlo: Dante, un implacable y temido magnate con reputación de villano. Camila le propone un pacto: un matrimonio por contrato y una alianza para destruir a sus enemigos en común. Juntos tejerán una red de ruina perfecta, pero en este peligroso juego de poder, Camila descubrirá que el verdadero riesgo no es la venganza, sino enamorarse del "villano" que prometió protegerla.”
1 Capítulo 1 El sabor de la traición2 Capítulo 2 El eco del pasado3 Capítulo 3 Esquivando la trampa4 Capítulo 4 El objetivo cambia5 Capítulo 5 Interrumpiendo al magnate (El audaz primer encuentro)6 Capítulo 6 La profecía7 Capítulo 7 Términos y condiciones8 Capítulo 8 La mosca muerta entra en escena9 Capítulo 9 Actriz de primera10 Capítulo 10 El anuncio oficial11 Capítulo 11 La frustración del cazador12 Capítulo 12 Viviendo con el enemigo público13 Capítulo 13 El vestido de la discordia14 Capítulo 14 La primera inversión15 Capítulo 15 Risas compartidas16 Capítulo 16 Sembrando la duda17 Capítulo 17 El accidente evitado18 Capítulo 18 Celos irracionales19 Capítulo 19 La máscara de Valeria se agrieta20 Capítulo 20 Un roce de labios21 Capítulo 21 La trampa financiera22 Capítulo 22 Secretos de almohada23 Capítulo 23 La cena familiar24 Capítulo 24 El rumor escandaloso25 Capítulo 25 La ira del magnate26 Capítulo 26 Dos traidores se encuentran27 Capítulo 27 El proyecto Fénix28 Capítulo 28 Acorralados en la tormenta29 Capítulo 29 Confesiones a medias30 Capítulo 30 El jaque a la reina31 Capítulo 31 El escándalo del año32 Capítulo 32 Las lágrimas del cocodrilo33 Capítulo 33 La desesperación de Julián34 Capítulo 34 El contrato se rompe35 Capítulo 35 La noche que cambió todo36 Capítulo 36 El plan del secuestro37 Capítulo 37 Conocimiento del futuro al límite38 Capítulo 38 Sangre por sangre39 Capítulo 39 El juicio mediático40 Capítulo 40 Bancarrota total41 Capítulo 41 Cosechando lo sembrado42 Capítulo 42 La última visita43 Capítulo 43 El fantasma del veneno desaparece44 Capítulo 44 Reestructurando el imperio45 Capítulo 45 La duda de Dante46 Capítulo 46 Mi verdadero hogar47 Capítulo 47 Los preparativos48 Capítulo 48 La sentencia final49 Capítulo 49 El día que elegí amarte50 Capítulo 50 Epílogo: El vuelo eterno del Fénix