ÍTU
VISTA D
ía res
día m
ra podía
l trono, al rostro que había grabado en mi memoria con tanta profundid
yd
ompa
quien
quien
erré vivo con mis
no era el Jayden
te de autoridad; su presencia llenaba la sala de tal manera que incl
y abrumador. Presionaba contra mi piel, se hundía en mis hue
ilo renegado que se
me miraba con ojos tie
n irradiab
al
li
s fuerte que jam
nto y el terror. Es él, susurró con voz qu
a el pe
o era
visto m
ínculo se rompía y se
ía sobrevivido porque era lo suficienteme
ro
o completame
estalló
orestal entre la multitud. «Es tan guapo», dijo una de las damas. «Nunca pensé que el
zado de Serena...». Cada palabra me golpeaba como un puñetazo. Mi
rror, la incredulidad, la creciente comprensión
e apretaron dolorosamen
dientes apretados. «Ese renegado no
rey, se alzaron de nuevo, escudriñand
es me en
ras miradas se cruzaron, a
de los pulmones. Artemisa gritó, arañando desesperadamente mi mente con sus gar
, dijo ella.
e Jayden se
idez allí. N
anh
fri
que me atravesó
ecor
pal
rec
obligado a salir de mis l
iaba po
Me lo
antó lentamen
cluso los alfas más poderosos se tensaron, y sus lo
mesurados, y sus botas resona
e sentía como una cuenta re
estaba a solo unos
erca como para que s
os
mbria
io de los licántropos y algo salvaje en su fondo. Me golpeó como una
e tensó vi
uestro rey. N
ome las uñas en las palma
permitía
rechazarlo y destroza
eza, sus ojos recorriendo mi cu
no fue
uera infe
me quemaba má
ue resonó sin esfuerzo por todo el salón-, l
nunca se a
ras con
insegura se extend
un nudo en
ente lo que e
profundamente. -Su Majestad, si lo desea, podemo
tió una vez
me golpearo
did
olo otra
r en la fila p
ujeres sin pareja que compiten por la
pareció i
e dieron un
les da miedo que Jayden no me elija o, peor aún, que
ocedió, heri
qué estamos dando un
no tenía o
imientos rígidos y mecánicos, como
ujeres avanz
rincesas. Nob
y seguridad, vestidas
tí exp
s rodeó l
mo un
n depr
loba de la fila a someterse instintivamente. Algunas de las
nte a la prim
ndo confianza con su postura.
ra la dej
mirada c
palid
uió ad
r habló d
bló de
bló de
a indiferencia, con una
e detuvo f
re nosotros
apartar l
ndirme en
dijo en
e en sus labios destr
en un silenc
con dificultad
se oscu
murmuró-. Des
me subió
o.
no, silenciánd
tan cortante que parecía capaz de hacer sa
colectivo recor
uedaron paraliz
atravesó. -Déjame dej
voz lo suficiente como para que
uelta a las par
bras me a
mis
n grito ahogado, mi visión se nubló mientras el vínculo se convulsionaba d
on los s
ó? -¿Rechazó al
lzando la voz para qu
ión», dijo fríament
mí por última vez, de
bía sentido
tinuando su inspección co
e mí se sentía como una navaja
s volviero
ici
de
se
eso im
uvo en el cen
o con la mirada el salón, su p
nto», dijo con voz
zón se
ntuvo la r
ba violentament
stá ha
recorrió a los can
fijó en
y peligrosa se dib
ado mi
se volvió
nto
boca pa
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