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El Arrepentimiento del Alfa: El Lobo Blanco que Rechazó

Capítulo 4 

Palabras:783    |    Actualizado en: Hoy, a las 05:26

vista d

tiséptico y acero. Era un olor que

habían cubierto con una delgada sábana azul. Sobre mí, l

rrático -dijo una enfer

por su rostro severo y su "Visión Mágica". Podía ver enfermedades que las máqui

ánchez, poniéndose los guantes-. No he visto el expediente d

do el protocolo-. El corazón de Katia se detuvo dos veces en el pasillo. Su médico personal env

, sus ojos entrecerrán

a el color de su piel. Nec

eja de metal con la mano-. ¡Esa es una orden, Sanad

Estaba atada por la orden del Alfa. N

cupió-. ¿

mente-. Pero... la está consumiendo muy r

eno; la adrenalina y la energía caótica en la habitació

nico que corta la piel de lobo. Debido a tu... "resistencia"... la anes

usurré-.

dijo. Y lo d

segundo, su mano se cernió sobre la mía, como si quisie

-dijo. Su voz era rígida-. Cuando despiertes, puedes ir

onto que le conté cuando éramos adolescentes

Mi voz estaba tranquila ahora. El miedo s

-espetó-. Es.

escapar una risa seca y

estr

estás donando un riñón

donde Katia estaba siendo preparada en la habitación de

cen -o

rí. La hoja era de plata pura. Incluso

trás desde diez

z -d

tocó m

tiéndose en mi cuerpo. La plata reaccionó con mi sangre

ue

o gritaría. No les da

ch

músculo. Sentí los retractores separando mis costillas. Las lágri

ie

menzó a sonar más rápi

ei

. Imaginé correr por un bosque

in

n pinzando la arteria. Mi

ua

bordes de mi visión. Era una oscuri

re

magnífica loba blanca estaba de pie a los

decir. *Es hora

D

tono. El pitido fre

U

ije

vo. El sonido de la voz de Axel gri

aplanó. Un tono largo y co

ojos y m

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El Arrepentimiento del Alfa: El Lobo Blanco que Rechazó
El Arrepentimiento del Alfa: El Lobo Blanco que Rechazó
“Mi hermana, la futura y amada Luna de la manada, se estaba muriendo de insuficiencia renal. Axel, el Alfa Supremo y el hombre al que había amado en secreto toda mi vida, usó su Voz de Mando para forzar la pluma en mi mano temblorosa. -Firma los papeles, Ximena -gruñó, sus ojos brillando con una luz roja y depredadora-. Deja de ser egoísta. Katia necesita un trasplante y tú eres la única compatible. Intenté suplicar. Intenté decirle que no sobreviviría a la cirugía. Intenté decirle que ya había donado en secreto un riñón a nuestro padre hacía cinco años, un sacrificio del que mi hermana se había llevado todo el crédito. Pero Axel me arrojó un fajo de estudios médicos falsificados a la cara. -Deja de mentir para salvar tu pellejo -escupió-. Eres una Omega inútil y sin loba. Esta es tu única oportunidad de serle de algún valor a esta manada. Él no sabía que Katia llevaba una década envenenándome con acónito para suprimir a mi Loba Blanca interior. No sabía que la anestesia no funcionaría en mi cuerpo envenenado. Sentí cada centímetro del bisturí de plata mientras me abrían para extraer mi único riñón restante. Morí en esa mesa, escuchando al hombre que amaba llamarme dramática. Pero la muerte no fue el final. Mi espíritu flotó sobre el caos, observando cómo el rostro del cirujano se ponía pálido de puro horror. -¡Solo tenía uno! -gritó el doctor, sosteniendo el órgano ennegrecido-. ¡Alfa, mire las cicatrices antiguas! ¡Acabamos de matarla! Solo después de que mi corazón se detuvo, las drogas que enmascaraban mi aroma se desvanecieron. Axel cayó de rodillas en la habitación empapada de sangre, oliendo por fin el aroma a lluvia y pino que había estado buscando toda su vida. Se dio cuenta de que acababa de masacrar a su compañera destinada para salvar a una mentirosa. -¿Ximena? -aulló, arañándose el pecho. Pero yo ya me había ido.”
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