vista d
de hospital normal. Me llevaron
Luna de Plata colgando de las paredes. Pero ahora, estaba montado co
evaba una bata de hospital azul pálido que la hacía parecer frágil y angelica
a, señalando el suelo ju
dera pulida con fuerza. Mi cadera se estrelló co
pregunté, mirand
fríos como el hielo-. La manada necesita saber la verdad s
atia, con la mano apoyada protectoramente
la manada que intentaste arruinar el Muro de D
r -dije, con la
s rozaron mi oreja, pero n
ola en el bosque, cazada por vampiros y perros callejeros. ¿Así es como quie
a para siempre, desconectada de las tierras de la manada. Morir como miemb
o! -gritó
Axel. La Voz de Alf
trompicones. Me sentí
cci
al instante. Miró a la cámara c
e-. Vengo a ustedes con el corazón apesadumbrado. Hoy, encontramos un fa
o. Sabía que parecía un monstruo: pelo
-continuó Katia-,
jón con la bota. Un
ra. Vi mi reflejo. Vi a una ch
oz se quebró
to -gru
rramándose-. Cambié los números. Quería arruina
desplazándose en la pant
aido
ían eje
fa siquiera la
n est
bra era u
una palmadita en la cabeza, como se acaricia a un perro-. Te perdono. La ma
-sus
voló a su pecho, su espalda arque
su boca sobre el suelo pulido-. ¡Me q
rtátil comenzaron a sonar. Su piel adqu
ió Axel, atrapándola mientras
de prisa-. Sus niveles de Esencia son cero.
abiertos con un terror
dome con un dedo tembloro
los guardias. Sus o
Olviden la preparación. Olviden los est
do de mí, sentí un cambio. N
imida durante tanto tiempo, soltó un aullido largo y
o, sil
curidad más profunda de mi alma. Había cortado
era una
a! -gritó A
po. No miré a Axel. No miré a mis padres. Solo mi
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