/0/22817/coverbig.jpg?v=4ad9e41745dc2fa06b60b8cf38340605&imageMogr2/format/webp)
y
úda
voz. Venía del río que pasaba bajo el puente que es
uardarraíl de hormigón, y entrecerré los ojos hacia el agua.
desesperada, seguida por la cabeza de un niño que
asta la orilla. Me quité los zapatos de un tirón, la mo
atravesó como cristales
lograba salir a la superfic
tirando el brazo hacia él. Parec
ataleé con todas mis fuerzas, arrastrándolo ha
ando. Él se encogió sobre sí mismo, con l
ndo el agua de mi pelo, con
da y llena de pecas. Tenía la piel pálid
aquí? -pregunté, todavía in
iró a l
do un pez dorado -murmu
pad
te río? Déjame adivinar... ¿unos c
fue suficien
una chaqueta-. Toma, póntela. Es de mi hermano, así
u
, pero..
e de hombros, intentando parecer dura
observó-y supe que sab
eí de tod
ad otra vez me hizo sentir mal por él, sobre
rró-. Pensé qu
rendemos a vengarnos de quienes se meten con nosotr
a bromeando. Lo decía en serio: tenía m
er tu nombre? -pr
espondí-
iv
¿Otra vez e
ientras cruzábamos el mismo
por la ventana, perdi
se volvió
con esa sonrisa tímida a la
sp
s del aeropuerto y apen
gió de
ue estoy..
tu épica misión del pez d
murmuró-. Es que... me
to en el pecho. Mi
Es solo Sicilia. Sabes que pod
la tristeza
ejor amiga, Hope. ¿Quién más va a s
erte un poco. Pero sí, seguiré pendiente de ti. Y ni se
ro más te vale
prom
todo explot
frenos chirriaron. Salimos despedidos
emonios
a Marsh,
ó la frente. Sangre. Me la toqué, aturdid
siento, temblando. Le agarré el hombro, in
edo, Hope
ame... ¡canta!
aire. Me zumbaban los oído
rte! Bloquéalo todo, River-conc
pezó a cantar-suave al principio. Me uní a él, forzando mi voz tembl
ritó desde delante
a Marsh! ¡Nos enca
abía desaparecido. El pecho se me encogió de pánico. Sol
no reconocí cortó el
s niños
pe. Claude no se movía-la
usca me sac
e va a destrozar por es
es una fortuna -gruñó
Maldijo y me soltó. Eché a correr,
me golpeó el la
as piernas me fallaron. L
rorizado de River parpadeó ante
. -susurré, justo antes de que la
a del reloj señalaba el cinco; debían de ser
tenía idea de por qué me perseguía, sobre todo
raba ver su rostro con claridad. Me llama
necesidad de descubrir por qué aquella niñ
n deseo hermoso: que su historia
/0/22817/coverbig.jpg?v=4ad9e41745dc2fa06b60b8cf38340605&imageMogr2/format/webp)