ido. No podía creer que sus propios padres la hubieran incriminado y luego amenazado
rano, sus padres encontrarían un esposo para ella, alguien influyente. Sin embargo, hasta ese momento había creído que tendría más libertad
solo le quedaban unas semanas. Aunque, pensándolo bien, Cassandra tenía apenas dieciséis años, por lo
temía que la inculparan y fuera ella la única que pagara por los errores de sus progenitores. Mientras int
a se haría cargo de la empresa y de to
la, evitar que le ocurriera lo mismo. Sus padres también podían tenderle una trampa, obligarla a firmar contra
ó hondo para serenarse. No quería parecer alterada. Llamó
go impensable en la villa, donde las empleadas mantenían todo impecable. Un segundo después apareció la responsable: Cass
ncia que empleaba cuando no sabía pronunciar su nombre c
alma, ocultando el nerv
me gustaría hablar con
s -respondió Cassandra-. Elegir mi atuendo es de vi
miento se instaló en
cesitas ese a
, te concierne también a ti. Querida hermana, estás frente a la nueva heredera de Aurora Mineral. Mañana,
daba vueltas, la tierra se movía y ella era incapaz de mantenerse en pie,
siasmada-. Por fin mis sueños se cumplen. Seré
ero Aurelia apenas la escuchaba. El pitido e
compostura-. No puedes hacerte cargo de la empres
desapareció. Una máscara
replicó con frialdad- Entiendo que sea incómodo, ya que mi ascenso signif
ver contigo. Claro que me ale
a- En aquellas en las que no seas tú la moneda de cambio, la
o hicieron y ahora lo harán contigo. Están metidos en cosas muy turbias
ondió Cassandr
inuar, pero su her
arrugo la frente temiendo haber escuchado bien o malinterpretar las palabras de su dulce hermana meno
nció el ceñ
ú serás vendida para que mi empresa prospere. Vivirás el destino miserable que me tocaba a mí y verás desde le
descubrir que sus padres la habían encerrado. Permanecería bajo custodia hasta que se celebrara el matrimonio. Sus espera
l comprom
ia sabía que querían hacerla lucir hermosa para poder cobrar una porción mayor del pastel. Tras horas
na faja de cuerpo entero que apenas le permitía re
ban dentro; su madre subió después y Aurelia fue la última. El ambiente era in
ompió el
Armad llevarás una vida tranquila. Cedric, tu prometido, es solo tres años mayor que tú y, según los r
rvino Cassandra con desdén- Sus únicos interese
nte de su padre, añadi
dos conocen su reputación de mu
-añadió Isolde, como si la idea de un marido infiel le pusiese resultar sat
la boca, rompería a llorar. Y ya estaba ca
o para conocer a su prometido, sonreír y fingir
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