El regreso de la heredera abandonada a la cima
o, pero, curiosamente, acabó con la chaqueta
que bañaba la ciudad en calor. Buscó su móvil con torpeza y marcó el número de su mejor amiga, K
iente deportivo rojo frenó bruscam
o las gafas de sol y abrió los ojos de par en par, visibl
ilo de voz mientras se dejaba caer en el cómodo asiento. Le relató su terrible ex
éciles!", exclamó Karina, encendiéndose de ira. "¿D
d y la cólera, estalló: "Si no fuera por tu inteligencia, Bruce seguiría dando tumbos. ¿Pero qué le pasa? ¿Es tonto o simplemente un caradura que siempre qui
a, parece que una vida con padres que te quieren y un
u amiga, su expresión se suavizó y frunció el ceño
hay razón para estar triste", respondió Corrine, con la voz apagada. Esbozó una sonrisa
notó ardiendo y soltó una maldición en voz baja. Decidida,
abiaba al pensar en la ingr
l de Lyhaton, ¿quién había ideado sus planes y estrategias? Sin C
sitaban, pero la desecharon
cuánto tiempo aguantarían
emitió, Corrine se despert
e la habitación, bañada en luz artificial, y un intenso olo
y la impulsó a examinar su entorno. Finalmente, sus ojos se
mano se aferrara a las sábanas y, con la v
en la frente para comprobar su temperatura. Al no notar fiebre, exhaló, aliviado. Tomó un v
cabeza, con un gesto
laró Jayden, con la mirada fija en
za por el calvario que Corrine había soportado y de fur
e se gestaba en su interior y preguntó e