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La LUNA QUE NUNCA EXISTIÓ

Capítulo 2 EL RÍO QUE ME SALVÓ

Palabras:1924    |    Actualizado en: 30/01/2026

cara, el frío penetrando en mis heridas abiertas, el sonido del ag

s heridas se cerraron un poco por el frío, cómo la corriente me llevó lejos del cañón, alejándome del Bosque de Otoño. Ya no sentí

ni la voluntad de vivir – era como una voz en mi cabeza, una

, donde me vine abajo entre juncos y piedras mojadas. Mi último pensamiento antes de perder la conciencia fue de

ntro de un barril. Mi cuerpo dolía en todos lados, especialmente el vientre y el cuello. I

voz femenina decir. – Tranqui

desgastadas. El techo era de madera vista, las paredes cubiertas de hierbas secas y cuerdas con

verdes como las hojas de roble y manos llenas de arrugas pero seguras.

salió un susurro ronco. Mi garganta ardía

ienes heridas graves, especialmente en el cuello. La sangre se te había me

ás de mi espalda. Me dio a beber un poco de agua con

ré preguntar, con la

o Ethan te encontró en la orilla del río anoche. Estabas a punto

una manera familiar, pero no

rboles altos y densos, un tipo de bosque diferente al de

ándose en una silla junto a la cama. – Estamos a uno

e, viendo de nuevo la cara de Rafael, los ojos rojos de

s correr por mis mejillas a pesar del

la mano con l

lado, rastros de dos lobos – uno grande, de pelaje blanco y negro, y otro más pequeño... – se detuvo, mirándome con curios

den cambiar de forma, pero siempre llevan algo de su animal en el cuerpo humano: el olor, alg

r explicar más. – No tengo loba interior

levantó y fue a la estantería donde había más hierbas, co

– dijo mientras trabajaba. – Personas que no tenían un animal int

te sobre mis heridas. Dolió un poco al principio, pero

a preguntar, luego me detuv

diato. Se sentó de nu

ba completamente destrozado. Tu matriz... no podremos salvar

bé hubiera sobrevivido. Pero la realidad cayó sobre mí como una losa de piedra. Empecé a llorar, sollozos roncos que me do

decir nada, dejándome llorar has

despacio – mucho más despacio que el de cualquier lobo normal. Lila me dijo que era porque no t

detrás de mí. Gire la cabeza y vi a un hombre alto, con pelo oscuro como la noche y ojos grises como el cielo

lo sabía. Había reconocido su olor en la cas

y colocando los pescados en una

ijo, sin mirarme directamente

onocida por mantenerse alejada de los conflictos entre otras manadas. Ethan era hijo de uno de lo

e, bajando la cabe

ome con esos ojos grises que parecí

tándose en el borde del porche junto a mí. –

í, solo mi

e en lobo, pero podía hacer otras cosas. Podía sentir cuando iba a haber tormentas, podía encontrar agua

Cuando quiero que nadie me vea ni me huela, logro hacerl

io suav

– En estos tiempos, saber esconderse puede

verdad completa – n

los que quería. Ya

ió, sin pre

los otros. Cuando estés lista, decidirás qué hacer. Pero ten en cuenta – miró hacia el Bosque de Otoño, como si pudiera v

a razón – no podía olvidar lo que me habían hecho, lo que habían hecho con mi bebé. Pero ¿qué podí

ablemente nunca se fuera completamente, que quedaría ahí como un recordatorio. Miré mi reflejo en el agua del río – mi rostro ya no

a sido lo que ellos esperaban que fuera. Pe

llas brillando en el cielo. Cerré los ojos y me concentré en lo único que siempre había sabido hacer: esconderme. Sentí cómo mi cuerpo cambiaba, no en f

onvirtiera en la

loba interior. Tal vez nunca sería la luna que todos querían. Pero tenía algo

dón, ni para ser su luna. Sino para mostrarles que la niña que

tira que había sido mi vida. Porque para vengarme de quienes me habían hecho daño, necesitaría ayuda. Y aunque la manada del

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La LUNA QUE NUNCA EXISTIÓ
La LUNA QUE NUNCA EXISTIÓ
“Todo empezó cuando yo, Nyx Silverwood, llegué al Bosque de Otoño como una niña asustada y sola – había perdido a mis padres en una inundación, y solo llevaba conmigo la ropa que llevaba puesta y la esperanza de encontrar un lugar donde pertenecer. El alfa Orion me acogió porque su padre, el anciano alfa, creyó que yo era la de la profecía que hablaban los ancianos – la niña que traería la verdadera fortaleza a la manada. Así empecé mi vida como luna de él, aprendiendo a moverme entre los árboles, a reconocer las hierbas con Marta la sanadora, a hacer de mi cuerpo un refugio para quien lo necesitara. Pasaron los meses y me enamoré de mi alfa, creyendo que éramos felices... hasta que descubrí que esperaba un hijo mío, y entonces todo cambió. Su cara se tornó dura, sus palabras eran como cuchillos – me dijo que no era suficiente, que no podía darle un heredero fuerte como él necesitaba. Recuerdo aquella noche en el acantilado, cuando sus ojos se volvieron dorados como el fuego, cuando sus garras rasgaron mi piel y mi corazón se partió en mil pedazos. Me dejó allí, entre la roca y el río, para morir sola. Pero la corriente me llevó hasta las orillas del Rocío Gris, donde Ethan me encontró casi sin vida, con las heridas de un alfa en mi cuerpo y la cicatriz de su traición en mi alma. Allí conocí a Lila, la sanadora que me curó con sus manos y sus hierbas, a Kai, el niño que entendía el lenguaje de los animales y las plantas, y a Ethan, el alfa que me enseñó que la verdadera fuerza no está en ser el más fuerte, sino en saber cuidar de los demás. Juntos fundamos la Manada de la Sombra – un lugar donde no importa si tienes un lobo dentro o no, donde los dones diferentes son nuestras fortalezas. Allí conocí a Rafael, un hombre que había sido alfa pero que se había roto el corazón por amor y traición, y a Carmen, su luna que nunca pudo brillar como ella soñaba. Les conté mi historia – cómo fui luna de un alfa que nunca me vio, cómo creí en una profecía que nunca fue mía, cómo perdí a mi bebé en las aguas heladas del río. Vi cómo sus ojos se llenaban de pena, cómo entendían que la verdad no siempre es lo que dicen los ancianos. Con el tiempo, nuestra manada creció – llegaron familias que habían perdido sus hogares, niños que no tenían a dónde ir, lobos que no podían transformarse como los demás. Cada uno traía su luz, sus sombras, sus historias que se tejían entre las nuestras como hilos de un mismo tapiz. Y cuando llegó la noche de la luna llena, cuando todos estábamos juntos alrededor del fuego, entendimos que la profecía nunca fue sobre una sola persona – fue sobre todos nosotros, sobre cómo nuestras sombras pueden bailar con la luz, sobre cómo nuestras raíces crecen tanto hacia abajo en la tierra como hacia arriba en el cielo. Así fue como la niña que llegó sola al Bosque de Otoño se convirtió en la guardiana de las sombras, en la mano que ayuda a otros a encontrar su camino, en la luz que brilla tanto para los demás como para sí misma. "La luna brilla para todos – para quienes tienen un lobo dentro, para quienes solo tienen sus sombras, para quienes creen en la profecía y para quienes la hacen realidad con sus manos y sus corazones."”
1 Capítulo 1 TODA MI VIDA FUE UN ENGAÑO2 Capítulo 2 EL RÍO QUE ME SALVÓ3 Capítulo 3 LA VERDAD Y EL PLAN4 Capítulo 4 LAS VOCES DEL PASADO5 Capítulo 5 NUEVOS CAMINOS6 Capítulo 6 EL REGRESO7 Capítulo 7 DONDE LA SOMBRA SE ENCUENTRA CON EL SOL8 Capítulo 8 CUANDO LAS RAÍCES CRECEN HACIA ARRIBA9 Capítulo 9 EL VIENTO DEL DESIERTO10 Capítulo 10 LAS FLORES DEL DESIERTO11 Capítulo 11 EL OASIS OCULTO12 Capítulo 12 EL REGRESO A LAS RAÍCES13 Capítulo 13 TITULO:LA MALDICIÓN DEL REY ALFA14 Capítulo 14 TITULO:LA MALDICIÓN DEL REY ALFA15 Capítulo 15 TITULO:LA MALDICIÓN DEL REY ALFA16 Capítulo 16 TITULO:LA MALDICIÓN DEL REY ALFA17 Capítulo 17 TITULO:LA MALDICIÓN DEL REY ALFA18 Capítulo 18 TITULO:LA MALDICIÓN DEL REY ALFA19 Capítulo 19 TITULO:LA MALDICIÓN DEL REY ALFA20 Capítulo 20 TÍTULO: LA MALDICIÓN DEL REY ALFA PARTE 2: LA HEREDERA DE LA PAZ21 Capítulo 21 TÍTULO: LA MALDICIÓN DEL REY ALFA PARTE 2: LA HEREDERA DE LA PAZ22 Capítulo 22 TÍTULO: LA MALDICIÓN DEL REY ALFA PARTE 2: LA HEREDERA DE LA PAZ