Embarazada y divorciada: Oculté a su heredero
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de una tormenta eléctrica que se niega a estallar. Veta Espejo estaba sentada al borde de la camilla de examen, con los nudillos blan
ite de Manhattan, y sabía perfectamente cuándo una situación requería celebración y cuándo exigía cautela. Sostenía un expedie
frunció el ceño. Fue un movimiento pequeño, una tensión en la piel
señora Espejo -d
a. Había imaginado este momento mil veces. En su cabeza, siempre iba acompañado de lágrimas de alegría, de la mano de Sol sobre la su
bajando el tono de voz-, nece
ado por una fracción de segundo fue sofocada
rial de anemia y los marcadores de estrés en sus análisis de sangre, esto s
ellos. Alto riesgo. Sonaba a un trato comer
on en sus ojos, calientes y dolorosas, pero se negó a dejarlas caer. Ella era una Espejo por
. Su voz sonaba extraña para su
s lentes y la miró con un
iciente. Necesita reposo absoluto en cama. Necesita calma. Cualquier shock
si caminara sobre la cubierta de un barco en aguas turbulentas. Tomó
quiero este expediente sellado. Nada de reclamos al seguro. Nada d
ró sorprendido, per
a confidencialidad del
as -di
o viera la receta. Compró las vitaminas y un frasco de antiácidos genéricos. En la privacidad del baño de la farmacia, tiró los antiácidos a la basu
n una rudeza que se sentía personal. Se paró en la acera, rodeada por el ruido de los taxis y
ue ver, ningún bulto, ninguna señal de vida, pero
a decírse
a estado distante, distraído, siempre en su teléfono, siempre viajando. Pero un bebé cambiaba las cosas. Un bebé era un puente. Un
l bolso y llamó al
mblando ligeramente-. Llegad
ado de Sol estaba programado para aterrizar en cuarenta y cinco minutos. Regresaba a casa un día antes. Se suponía que
o interminable. Veta revisó su reflejo en el espejo compacto. Se veía pálida. Se pellizcó las mejillas,
a VIP, Veta sintió una ola de náuseas. Se dijo a sí misma
Era la única esposa esperando. Usualmente, aquí esperaban asistentes o choferes. Las esposas esp
resarios que ella reconoció le asintieron cortésmente.
costillas. Buscaba su altura, el corte afilado de su mandíbula,
isminuyó. Lue
estab
aplicación de n
o se fue directo al buzón de voz. La voz mecáni
e Gabinete. Sonó y sonó
alde con un trapeador. El silencio era ensordecedor. Sintió un escalofrío que no tenía nada qu
éfono
na Alerta de Google que había
encia de paparazzi. La marca de
ioneta SUV negra en la salida privada, la salida utilizada por celebridades de ultra al
do lo que Veta pudo ver fue una silueta, p
vitado la salida principal. Había evitado el auto familiar. Había tomado un vehículo se
fono, luego su cara. Había intentado llamar al equipo de seguridad de Sol, pero habían guarda
o el chofer suavement
estómago de nuevo, un escudo protector sobre
ró-. Lléva