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Bajo la Piel del Lobo

Capítulo 3 El Umbral del Lobo

Palabras:1621    |    Actualizado en: 28/01/2026

era absoluto, roto solo por el zumbido casi imperceptible del sistema de filtración de aire de última generación. Sofía caminaba sobre la alfombra de lana virgen, sintiendo que s

onal, una mujer tan gélida que Sofía se preguntó si también tendría un secreto

sarias -le había advertido la secretaria personal antes de señalar l

ina que usaba como parte de su disfraz de "ratón de bib

iel Volkov estaba de espaldas, observando la ciudad. Llevaba un traje azul medianoche que encajaba perfectamente en sus hombros a

una baritona profunda, con una vibración que pareció reson

s envió los informes del cierre de ayer en Londres. Pe

miendo por dentro. Sus ojos de periodista empezaron a escanear la habitación: el escritorio despeja

, Gabrie

cerca de lo que sugerían las fotos de Forbes. Tenía facciones angulosas, una mandíbula que parecía tallada en granito y unos ojos de un azul tan claro que r

embargo, el impact

había perseguido en Central Park la noche anterior -ese jazmín eléctrico, esa esencia de tierra después de la lluvia- lo golpeó con

u

Cada instinto en su cuerpo le gritaba que saltara sobre el escritorio, que la rodeara con sus brazos, que hundiera el rostro en su cuello y marcara su piel para que todo el mun

lemente. Sus nudillos se tornaron blancos. Tenía que respirar, pero cada bocanada de aire solo traía

ien? -preguntó Sofía, dando un

el cerró los ojos un segundo, luchando por contener la transformación parcial que sentía

ca de lo habitual, casi como un gruñido contenido-. Sol

, se encendieron. No creía lo del dolor de cabeza. Había visto la expresión de Gabriel: no era dolor

aba la carpeta sobre el escritorio. Al hacerlo,

mo una descarga de

vientre. No era una reacción lógica. Ella no creía en la química instantánea, y mucho menos con un hombre al que consideraba un posible criminal vinculado a la ruina de su famili

rapar su mano y atraerla hacia él. El roce había sido suficiente para que su lobo

r su máscara de hierro. Sus ojos volvieron a enfocarse en ella, a

a asistente asignada para el proyec

s archivos de personal en ese momento. Gabriel se obligó a sentarse, poniendo el escritorio como una barrera física

mblor-, ¿qué la trae a Apex Capital? Con un currículum como el suyo, podría est

interrogatorio. ¿Había descubierto algo ya? Se obligó a sonreír,

mbre que define el mercado. Si quiero aprender d

Había una capa de engaño, sí, pero bajo ella había una determinación feroz y... ¿tristeza? Sus sentidos sobrehumanos captaron el

estruirla si era una espía industrial o una amenaza para la firma. El Alfa solo querí

de pila por primera vez. El sonido de su nombre en sus labios la hizo estremecer-

instintivo que este hombre le provocaba, su resolución no flaqueó. Él podía

olkov. Soy mucho más res

no llegó a sus ojos, pero que mostró un

ntenga su teléfono encendido. A parti

haló un aire que no sabía que estaba reteniendo. Sus manos temblaban. "Céntrate, Sofía", se reprendió. "Es solo un hom

omperlo, pero sí para dejar una marca. Su lobo estaba inquieto, arañando las paredes de su autocontrol. Había encontrado a su Luna.

ismo, mientras sus ojos destellaban un ámbar momentáne

ta vez, el depredador no estaba seguro de si qu

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