icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Santuario Prohibido

Capítulo 5 CINCO

Palabras:1068    |    Actualizado en: 23/01/2026

RI

lujo aquí no existe para impresionar, sino para recordar quién manda. Las sábanas de seda pesan sobre mi cuerpo como una sentencia, pero no logran contene

l umbral, su voz un hilo roto-. Pensamos que no lo lograrí

na sucia, el disparo seco que partió la noche, el ardor líquido expandiéndose en mi costado,

ta en negro y blanco. No gritó. No huyó. Sus ojos no mostraron miedo, solo una paz que me des

sin tocar órganos importantes. Pero perdiste sangre como un cerdo degollado. Si no te hubieran enc

, sin humor que parec

ue su

ieta el rosario escondido entre sus dedos. Y mi primo, Matteo, frun

con la voz ronca por la sequedad y

desvanece del cuarto. Gaetano ocupa su lugar al borde de la cama, observándome

én habla

ras el dolor se intensifica

la m

-pregun

ujer se interpuso entre el cañón de uno de los hombres de Riccardo

came cómo terminaste en una capilla. El plan

ladea y el dolor me atraviesa con l

señal, las calles se cegaron con el apagón, la escolta se partió en dos. Cuando quise re

fracaso todavía sa

atteo-. Te llevaron a su territorio pa

una ejecución. Maté a uno con su propia cuchilla, la misma que antes me atravesó las costillas. Ahí cayó Toni, interponiéndose cuand

aprieta

aire -añado-. Me cazaron como a un animal herido. Sentí

e es espeso, cargado

l cuerpo traicionándome paso a paso. Cada respiración era un pacto con la muerte. Hasta que v

, con una mueca de escep

r... apareció una m

Mintió por mí. Se plantó delante de un arm

e cierran s

un resoplido-. Son sirvientas de

lco, y la diferencia, enorme y pel

da un segun

l sic

a. Le reventé la cabeza frente al altar. Cayó sobre las baldosas de esa capilla com

streé la señal de tu teléfono. Escuché ese último disparo. Si no, hoy estarías bajo tierra. Pero ahora lo que

Gaetano, práctico-. Ya es demasiado tarde. A estas

rigüen todo sobre

ca el teléfono, como si un recuerdo viejo h

aquella negociación con los del norte... Sí -concluye, alzando la mirada, y en sus ojos veo la sombra de un problema mayor-. Ese lugar es el orfanato Santa María. No es un punto cualquiera en el mapa. Es

Obtenga su bonus en la App

Abrir