La diva invaluable que dejó su mundo en ruinas
ente? ". Sebastián miró a E
, respondió Emilia, co
pletamente loca. La Carrera de la Muerte era infame, mucho más mortífera que cualquie
al. El recorrido era una línea recta, pero
llevando sus autos al límite, pero solo podían
mientras que los que se atrevían a acercar el parachoques lo más pos
lcular a la perfección hasta dónde seguiría rodando
podía llevarlos directamente al fracaso o a estrellarse con
cial; las etapas más avanza
das perdidas, los adictos a la adrenalina seguían apuntándose a
sta a jugarse la vida solo por una oportunidad, por no hablar de la
ndureció y preguntó: "¿H
es miedo de enfrentarte
ón atónita, incapaz de encontra
una ama de casa a desafiar a un profesional, espec
él se fijara en ella, o simplemente
el que el As de Carreras, la leyenda viva de la pi
sigilosamente a Rodger y lo abra
onsciente de lo impredecible que es la Carrera de la Muerte, ¿ve
e golpearte la cara", espetó Emilia, con
. . .". El hombre la rodeó con un brazo y la tranquilizó con voz suave: "No te pre
hielo. "Emilia, más te vale andarte con cuidado. Di una palabra más contra Violeta y te prometo que lo
elaba que estaba dispuesto a ir a
ranzas ridículas. Jamás te elegiría a ti. Violeta lo es
oleta angelical que una vez lo salvó. En su cor
a ocupar alguna vez su lugar
hombre, Violeta lanzó a Emilia u
que quisiera siempre la elegiría a ella al final. Y nunca dejaría q
o de su exesposa, esperando verla ro
delatar nada. No había ni rastro de tristeza
ncidía con el recuerdo de la mujer que una vez pendía de cada una de
n todo su corazón, ella ni siqui
que tal vez estaba adoptando esa fachada fría
a forma de que la mujer, que una vez lo
er aparecido en la pista, fingiendo in
errumbaría y que entonces le sup
s jueguitos y engañarlo? Qué ridículo. Estaba se
s, demasiado ordinaria para convertirse alguna vez en el tipo de persona que los demá
osa de rodillas, con el rostro surcado de lá
eca de desprecio en sus l
de palabras hirientes cuando la voz de
enfrentarte a mí en la Carrera de la Muerte?", s
miró con una sonrisa fría. "Si pierden, me quedo con el veinte por ciento
a multitud. ¿No era demasiado
pensar que mereces el veinte por ciento
licó Emilia. "Si de verdad no confías en tu herm
r nunca perdería contra ti. Si voy a apostar
r a Emilia. "De acuerdo. Pongo el veinte por cie
a sonrisa lenta y cómplice. "Un tratam