Nunca te amé, solo un comodín
para planear sus próximos movimientos sin mí. Simplemente me quedé allí, un fantasma en el p
imientos fueron lentos, deliberados. Mi teléfono vib
eria. Lo había escuchado suficientes veces como para reconocerlo,
salió de la oficina. Un marcado contraste con el tono insen
enseguida. Estaría
do conmigo mientras doblaba la esquina. Su rostro, usualmente tan compu
el ceño. "¿Qué haces aquí?
vía esperándolo. Todavía esperando que volv
ieron a mi cara con un borde de impaciencia. Pensó que e
cierto, en cierto modo. Me había aferrado a él, a la ilusión que rep
de formar palabras.
esa y sofocante. Su pie golpeaba impacientemente el suelo pulido. Segu
a está en problemas otra vez. Su casero le está dand
ngañarme para que pensara que realmente le
sin esperar una respuesta. No era una
tante, el elegante auto negro alejándose a toda velocidad de la
había ofrecido llevarme en
había recogido de clases nocturnas, la misma alumna que ahora estaba convenientemente