Sufriendo por su amor
do la voz. "¡Tengo algo
ala de reuniones
dome miradas de disgusto y gui
aba la misma animosidad
una voz irrumpió desde la sala
Vinc
aelan tuvo que
hondo
vestidos con trajes impecables y zapatos relucien
ala, mientras un directivo de me
igura de Vincent se reclinaba en u
ra calculada, no pude evitar
ue nos vimos, cuando me sal
as. "Hola, señorita Bail
e en esos recuerdos en ese mo
incent me devolvió a la realidad. "¿Por qué h
mí, lo miré
ave, recorrió mi rostro. Luego, su vista se desvi
con gesto de dolor. "¿Qué te ha pasado en la pierna?". Se volvió
que decirte.
me envolvió
dé de
a vez que me
, yo dudaba en aparecer en público con él
sentó en
mi pierna herida entre sus manos. Sacó un pañuelo y me secó con cuidado la herida antes de levan
tó: "¿Te
e me
ía muc
jos, respondí: "N
con una mirada a la vez firme y su
o estaba como
maron a la puer
ón sigue en curso. Lleve a la señora Roberts
cercó de inmediato
, y, en vez de eso, rodeé el cuello d
frotándolo, y dijo en voz baja: "Ten
llévame tú
itaba unos
oltó una risita. "¿Me
amenaza
lo con los brazo
eó con una sonrisa, levantándome
cuello, no pude evitar sonreír
recibir esta muestra de
ua era una sala de r
illa e instruyó a Caelan y al médico:
el alma a