“El día que Izabella Dobson supo que tenía dos meses de embarazo, también le diagnosticaron cáncer de hígado terminal. Sentada en su carro, las palabras del médico resonaban repetidamente en sus oídos. "Señorita Dobson, su cuerpo es más débil que el de la mayoría. Si se realiza un aborto ahora, hará que el cáncer avance. Solo le quedan tres meses de vida. ¿Por qué no va a casa y discute sobre la quimioterapia con su familia? Todavía es tan joven...". Izabella dobló el informe y lo guardó en un compartimento oculto de su bolso. Se recostó contra el asiento, soltando una risa suave y llena de amargura. Desde que su padre la obligó a casarse con el enfermizo hermano de su ex novio Carson, ya no tenía familia. Su esposo había fallecido hacía mucho tiempo, y Carson albergaba un resentimiento profundo hacia ella. Como venganza, declaró públicamente que se casaría con su media hermana. Estaba ansioso por ver su sufrimiento, esperando que ella expresara su arrepentimiento. Sin embargo, él no sabía que el día de su boda, Izabella, frágil y serena, yacía en su cama de hospital mientras sus ojos se cerraban suavemente. 'Carson, finalmente podemos liberarnos de esa tortura...', pensó ella.”