El Alfa firmó la entrega de su pareja destinada
vista d
la mesita de noche. Golpeó la m
izo de rastreo incrustado. Damián lo llam
se sentía desnudo.
ujo a carboncillo de un lobo en un acantilado, aullándole a una luna que le había dado l
s, Da
a parte
el cordón dorado en mi me
o la muerte hace eso.
or hacia su mente. Dolió, como coserme la boca. Con el último ladrillo
ilencio hermos
maleta
. El avión comercial r
pista privada, estaba el jet ne
n e Isabella, rumbo a lo
ralelos. Él estaba a cien metros de distancia, probablemente bebiendo w
ió, levantan
me golpeó
ara el corazón. Me doblé, jadeando. El Mal del Rechazo.
tá bien? -pregu
entonces, un calor f
endió desde mi útero, envolviend
* O tal v
lgo antiguo. No sumisión
edujo a una m
ico encogiéndose hasta convertirse e
l sudor de
mián -le susurré al crista