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Escapando de la jaula dorada

Capítulo 6 

Palabras:554    |    Actualizado en: 29/01/2026

é para ir al baño, desesperada por

mirando mi reflejo con un r

brí el grifo y me salpiqué la cara con agua fría

ño se abrió de golpe desde afuera y

eland. Aún mantenía esa expresión desafiante, con un

peligrosos de una manera que

hombres con trajes negros y sus

del escenario cayó e

a habitación antes de fijarse

tro, bajando por mi brazo, hasta detenerse en

ro al instante. Lo que la reempla

os cuales siempre reflejaban una

blaba, pero s

n voz baja, pero su tono llevaba e

o alrededor instintiv

, los guardaespaldas de Ian entraron a

on cautela, "estamos en la zona de

siquiera

guardaespaldas más cercano

altura, fue lanzado como un muñeco de tra

o?!", Leland repitió, su voz temb

l aire a centímetros de mi muñeca herida, como si tem

nte. Como si yo fuera algo raro e irremplazable,

se congestionaba y c

ue el sonido era más frío que el hielo. "Par

so sombrío en el momen

perdiste la ca

de Leland solo ardí

hacia adelante, agarrando a al otro hombre por el cuello

a contra el rostro de Ian y s

nzaban el uno al otro, los vidrios rotos causaban un gr

anquetes se descon

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Escapando de la jaula dorada
Escapando de la jaula dorada
“El gran emperador del mundo de los negocios, Ian Wade, era un lunático. Encerró a cien mujeres dentro de una villa, tratándolas como premios sorpresa. Sacó una al azar para ver con quién se casaría. Todas pensaban que ser seleccionada era un golpe de suerte, pero solo yo sabía que era una maldición. En mi vida pasada, fui la elegida. Después de renacer, planeé destruir la tira magnética de la ruleta rusa y evitar ese tipo. Pero, por algún cruel giro del destino, igualmente terminé siendo la "bendecida". El día de la boda, la historia se repitió. Ian recibió una llamada telefónica, el pánico se reflejó en su rostro mientras arrancaba su flor en el ojal. "Jemma no quiere casarse y está amenazando con suicidarse. Tengo que ir a buscarla", dijo. El hombre que se suponía iba a casarse con Jemma Lane, Leland Riley, el cual era el prestigioso heredero de Crownport, irrumpió con ira. No persiguió a la novia que huyó. En cambio, se acercó directamente a mí. "Ian se escapó con mi esposa", dijo, agarrándome la barbilla. "Ahora tú pagarás su deuda. Te casarás conmigo. Eso es bastante justo, ¿no te parece?".”