Proyecto Aurora
on D.C.,
casi una hora. No era un sonido común; no seguía el protocolo habitual de alertas técnicas n
than Hall llegó a los servidores centrales
os observaba en silencio una proyección holográfica. El objeto flotaba frente a ell
irectora del centro, Dra. Elaine Porter, con
lista tecleó
delos independientes, simulaciones externas y
pretó lo
mpa
co Norte. Ventana estimada: junio de 202
siguió fue den
guntó alguien al
propulsión negó len
iación que funcione con un objeto de ese tamaño. Cualq
en el aire, aunque nadie
respiró
sejo de Seguridad
McAllister. Había enviado los datos y recibido la orden de silencio, pero no logró dor
la madrugada, su
y Richard Monroe, asesor científico de la Casa Blan
enemos? -preguntó
a breve
esearíamos. Más
untas ni explicaciones. Pasó por controles que jamás había visto, firmó documento
ntró en una s
est
s de renombre mundial. Y, proyectados en pantallas gigantes, líde
aba reunido.
laine Porter al verl
rostros tensos, c
pondió-. Vine porque el planeta e
adounidense to
ubrimiento con su
. Activó la proyección. El asteroi
e de la nube de Oort. Su masa supera cualquier escenario contemplado en protocolos de def? -preguntó una voz de
dudó un
mente-. O, al menos, para pr
cayeron como
emos rendirnos? -interv
ingir que somos dioses. La ciencia tiene límites. E
ter tomó l
cluso desviaciones mínimas. Todas conducen a un colapso global: tsunamis, terrem
evivirían? -pr
bajó la
el treinta por ciento... y
lo recorr
l asesor Monroe-. La civiliz
ió un peso
ió-. Pero quizá no
intercambi
dijo la presi
respiró
planeta... tal vez poda
a Elaine Porter y un reducido grupo de científicos. Sobre la mesa, no ha
ÉN V
ijo Elaine-. El pánico destruiría
idir esto solos -replicó
serlo -respondió M
asta entonces en silenci
e, debemos pensar en preservación. Genéti
o una evacuación?
niero-. Estoy pro
a resonó
? -repiti
albergar a millones. No para huir por siempr
cio volv
ato antiguo. En un hombre construyendo
o necesitaríam
spondió el ingeniero-. Con recursos
cerró l
ijo-. Seleccionar quién
resp
lir. La humanidad seguía con su rutina diaria, aj
amente la pregun
én v
ía res
ue fuera, dejaría cicatri