Casada con el enemigo.
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o techo. Alexa y Henry no podrían ser más diferentes: ella es una mujer independiente, terca y apasionada, mientras él es frío, calculador y controlado
bargo, la verdadera prueba será soportarse mutuamente. Cada día trae nuevos conflictos, choques de voluntades y momentos en los que parecen al borde de la ruptura. Y, si
onial ante el juez, y ambos compartían la misma reflexión: ¿cómo habían lle
reescolar, golpeando a cada niño que se le acercara, desde ese
ivalidad entre ellos era bien conocida, pues Henry no perdía oportunidad para hacerle una broma pesada, una humillación pública o lanza
distancia. Alexa era la capitana del equipo de porristas, y Jack Cooper, que jugaba en el equipo de básquetbol, la seguía como una sombra. Henry,
ió cuando sus padres decidieron enviar a sus hijos al extranjero para que continuaran
ía. Un evento inesperado y desesperante para Alexa: debido a una serie de cambios en las empresas famili
ismo hombre que la había hecho sentir inferior durante toda su vida. El hombre al que odiaba con t
l matrimonio durante al menos un año, o de lo contrario perderían las empresas que sus familias habían luchado por conservar. Aunque Alexa no era experta en matemáticas
ego. Sus músculos se marcaban en el apretado esmoquin, su mandíbula era firme y su cabello castaño era sedoso y brillante. Aunque en la secundaria
Su relación con Jack había terminado solo tres meses atrás, después de descubrirlo con su compañera de
tenía ni idea de finanzas ni de cómo manejar una compañía familiar. El acuerdo era que Carrington se encargaría de los negocios mientras que Alexa recibiría las ganancia
ley era la mejor venganza que el destino le había regalado. Alexa era una niña mimada, caprichosa y grosera, que solo se dedi
madamente bella. Sus labios eran rojos, gruesos y sexys, y su nariz era pequeña y respingona. Su cuerpo delicado y su figura estilizada se acentuaban aún m
a mirar al juez, del cual a
nfiere la ley, los declar
ha interna, se les había olvidado por completo el tradicional beso de bodas. Ambos se miraron fugazmente, sorprendidos por lo que acababa de ocurr
n. La boda repentina de los Carrington había captado la atención de todos, pero más que nada, lo que realmente intrigaba a los presentes era la relación entre los novios. Alexa y Henry, conocidos desde la infanc
podía evitar sentirse observada como si fuera una pieza de exhibición en un escapara
trañas se retorcían en un nudo. Henry siempre había sido su enemigo, un tormento constante, y ahora,