“Durante tres años, oculté mi identidad como científica de élite y heredera, fingiendo ser una simple estudiante de posgrado. Todo para desarrollar en secreto una cura para la fatal enfermedad genética de mi esposo, Gerardo. Entonces, mientras dormía, susurró el nombre de otra mujer: Kiara. Pronto descubrí que era su exnovia y, para mi horror, mi doble exacta. La trajo a nuestra casa, la defendió mientras ella me atacaba, provocando una caída que me hizo perder al bebé que esperaba. No mostró ningún remordimiento. En su lugar, me humilló públicamente, me acusó de fingir el embarazo y solicitó la anulación del matrimonio para casarse con ella. El hombre por el que sacrifiqué mi carrera, mi fortuna y mi identidad me veía como nada más que una sustituta conveniente. Destruyó mi vida, todo por una copia barata de mí. Pensó que me había quebrado. Pero olvidó quién soy realmente. Ahora, como la verdadera directora del Instituto Montemayor, estoy lista para reclamar mi nombre. En la conferencia de prensa mundial para anunciar su cura, expondré hasta la última de sus mentiras.”