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Una segunda oportunidad para salvar nuestras vidas

Capítulo 4 

Palabras:1795    |    Actualizado en: 18/12/2025

vista d

n un terror que me arañaba el alma. La marca de la mano de Julián, roja y f

do, su rostro una máscara de pura

elación de la Dra. Adame. La tormenta mediática había sido brutal. Sus patrocinadores se estaban retirando, la

ozó Sofía, enterrando

ada e inquebrantable, se fijó en Julián. Jadeaba, su pecho subía y bajaba, un destello

pero cortó el silencio atónito de la habit

s labios. Mis ojos, lo sabía, sostenían el peso de un p

a, se adelantó rápidamente, s

tu mente. -Damián, sintiendo una ventaja, comenzó a gemir, frotándose un

ulián se desvaneció, reemplazad

problema. Tu hija es una

u violencia. -Recordé la profecía, el eco escalofriante de lo que él había permitido que sucediera en la primera línea

No lo miré. No podía. Ya había visto

ián, una súplica de

do tarde. Para é

igilante, tiró de

erdadera familia. -Damián, todavía sollozando dramáticamente, se subió al r

figura en retirada-. Cree que puede simplemente llevarse

consuelo manipulador de Brenda, dudó. Su mirada se desvió

r su vacilaci

esposa loca y una niña difícil destruyan todo lo que has construido. -Su voz

obre el pasado de Julián, sobre su primera esposa, el "ángel" con el que

lculadora, se encontraron con los míos. ¿Crees que

truco manipulador de su arsenal. Buscaría destruirme, tal

, Karla Gutiérrez, su voto s

blando. Estábamos a salvo, por ahora, en el pequeño consultorio d

inchazón leve detrás de la oreja -dijo la Dra. Adame, su voz suave mie

tes, sus movimientos lentos y vacilantes. L

avía, ¿verdad? -susur

me negó con

e. Y no hasta que aseguremos tu se

bajando rítmicamente. Se despertaba con pesadillas, debatiéndose y gritando por mí. C

de peluche y una expresión sombría para las cámaras. Intentaba hablar con Sofía, engatusarla para que f

Está traumatizada. Necesita ayuda profesional. He encontr

"niños problemáticos" eran escondidos, olvidados.

a, mi voz firme-.

Julián. Veía su atención, por fingida que fuera, como una amenaza a su propi

rcó, con una sonrisa enferm

queño descanso? Damián y yo vamos al parque. Sofía puede venir t

olvió el

avía se está recuperando. Y no

da vaciló. Sus ojo

ero no digas que

dio sus primeros pasos tentativos fuera de la habitación

una mirada salvaje en los ojos. Se abalanzó sob

la tr

pezó hacia atrás. Su pequeña mano, en un intento

rdecedor. Torció su cuerpo y luego, en cámara lenta, ro

escaleras, se dio la vuelta. Sus ojos se abrieron de horror. Brend

oz llena de terror fingido-. ¡S

l brazo, revelando un antebrazo perfectamente sano y sin manchas. Brenda rápida

atacó! ¡Es

-grité, mi voz ronca-.

áscara de furia primige

señalando a Sofía-. ¡Inte

Es tu hija! -grité, proteg

o, sus dedos clavá

ara esta familia, K

, esta vez, me golpeó. Fuerte. Un do

grito aterrorizado. Sus ojos se pusieron en

se nubló, las lágrimas se mezclaron con

nsciente, vaciló. Un destel

amente, mi voz temblorosa-

ostro una mezcla

r! -Sacó su teléfono, ya marcando-. ¡Voy a llamar a las a

endo la narrativa, pintándome como la i

zos, ignorando el dolor

dándole un beso en la frente

n latiendo como un tambor. Hice seña

iado tarde. Ya

xi, bloqueándonos el paso. Dos hombres corpulentos

plana-. Tenemos órdenes de llevarlas a usted y a

ofía con m

pueden! ¡E

esto para el ojo público. Una pequeña multit

a, ha tenido un colapso total. Cree que estoy abusando de Sofía. Está delirando. -S

cla de lástima y juicio. Julián, el coach de vi

ca de desesperación-. ¡Él me pegó! ¡

s por la voz tranquilizadora de

eguiremos la ayuda que nece

razos con suavidad pero con firmeza. Luché, g

pequeña voz desvaneciéndo

, mi corazón par

sa fría y triunfante que

Karla. Me lo agra

n. Lo último que vi fue a Julián, de pie, alto y victorioso, s

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Una segunda oportunidad para salvar nuestras vidas
Una segunda oportunidad para salvar nuestras vidas
“Mi hija, Sofía, murió en mis brazos. Las palabras del doctor fueron una sentencia de muerte: "Negligencia severa. Desnutrición. Múltiples lesiones internas". Pero mi esposo, el famoso coach de vida Julián Montes, no guardó luto. Publicó un comunicado. Llamó a Sofía una "niña difícil" y convirtió su muerte en una tragedia sobre salud mental, todo para realzar su imagen compasiva. Incluso perdonó públicamente al niño que la había atormentado, el mismo niño que él trajo a nuestra casa para enseñarle a Sofía "resiliencia". Mi propia vida terminó en un incendio, una liberación final y violenta de un mundo hecho a su medida. Mientras las llamas me consumían, no podía entender. ¿Cómo pudo el hombre que amaba construir su legado sobre la tumba de nuestra hija y las ruinas de mi vida? Entonces, abrí los ojos. Los papeles del divorcio estaban sobre la mesa, su firma era una mancha negra y grotesca. Habían pasado años. Antes del incendio. Antes de que Sofía muriera.”
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