“Mi novio, Mateo, un genio en toda la extensión de la palabra, era mi salvador. Yo era la chica "lenta" a la que él, por sí solo, preparó para entrar a la UNAM. Construyó todo mi futuro académico y yo creía que nuestra historia de amor era un cuento de hadas. Pero todo se derrumbó. Encontré unas pastillas anticonceptivas de otra mujer en su mochila. Lo atrapé en una mentira tras otra con su compañera de laboratorio, Ximena. Finalmente, lo dejé. El precio fue brutal: reprobé todas mis materias y me enfrenté a la expulsión. Desesperada por salvarme, volví con él. Jugué el papel de la novia dulce y obediente. Usé sus tutorías para pasar con dieces mis exámenes de recuperación, mientras en secreto planeaba mi escape a una nueva carrera. El día que aprobaron mi cambio de carrera, me emboscó con una propuesta de matrimonio en público. Frente a una multitud que aplaudía, se arrodilló con un anillo de diamantes, listo para atraparme en su vida perfecta para siempre. -¿Te quieres casar conmigo? -preguntó, con la voz llena de triunfo. Pero antes de que pudiera responder, otra mujer se adelantó. Era Ximena, y su mano descansaba sobre su vientre de embarazada.”