“Pasé tres años siendo la novia perfecta de Augusto Armstrong, el "Rey de Hielo" de Santa Fe, solo para escucharlo decir que toda nuestra relación fue un "ensayo" para reconquistar a mi hermanastra, Carolina, de quien estaba distanciado. Me usó y luego me desechó, acusándome de atacar a Carolina en su fiesta de compromiso después de que ella rompiera a propósito el collar de mi difunta madre. Los hombres de Augusto me golpearon hasta casi matarme y me abandonaron en una bodega olvidada. "Solo eres un problema que hay que resolver", se burlaron. Rota en el suelo de concreto, encontré el celular de Augusto. Un mensaje de Carolina brillaba en la pantalla: "Ya se encargaron de ella. No volverá a molestarnos. Nos vemos en la boda, mi amor". Pensaron que me habían enterrado, pero solo plantaron una semilla. En su boda, mientras estaban en el altar, las pantallas gigantes detrás de ellos cobraron vida. En lugar de sus rostros sonrientes, el mundo entero vio un video de Carolina, perfectamente sana, riendo con otro hombre en Europa, seguido de imágenes de seguridad donde me empujaba hacia un coche que se estrellaba.”