“Durante cuatro años fui la sombra en la mansión Vázquez, la esposa invisible que Marco ignoraba mientras se reía con Berenice. Él firmó nuestra sentencia de divorcio sin siquiera leerla, creyendo que autorizaba un simple proyecto de caridad, tan ciego que no vio que me estaba liberando. Justo cuando planeaba mi huida, descubrí que estaba embarazada. Pero el destino fue cruel: en el hospital, mientras yo me desmayaba con una amenaza de aborto, Marco me soltó la mano. Me dejó tirada en esa camilla fría para correr tras Berenice y su embarazo fingido, eligiendo una mentira antes que a su propia esposa. Ni siquiera miró atrás. En ese instante, el dolor se convirtió en hielo. Entendí que Marco no merecía ser padre, ni merecía saber que su verdadero heredero crecía dentro de mí. Apreté los papeles de divorcio contra mi pecho y subí a ese avión rumbo a España. Cuando Marco descubra la verdad entre los escombros de su vida perfecta, yo ya estaré muy lejos. Y mi hijo será solo mío.”