Una amante compartida: la humillación de una esposa
en el desayuno usando un vestido d
specialmente para mí a un prestigio
da en la mesa, ll
n ella durante tres segundos sóli
peó su tenedor contra la mesa, haciend
que podías toc
rimas instantáneamente. "Yo... no tenía nada más para
oz de Mathew era f
ta y me sequé la
s solo un vestido.
erosa solo lo
e yo no ten
rma sencilla de medir hasta dónde Jul
suegro. "Es solo una prenda. Deja
resión más suave de lo
gusta. A partir de ahora, ere
aparecieron. Sonrió tímidame
e dejó un mal
io se fue a
l dormitorio y cerró
e pasa? ¿Estás ciega? ¡P
vi
al? ¡Esa mujer est
ajo, en el jardín, Fernanda
, su sonrisa parecí
anarle a tu papá", d
s? ¿Dejamos que hagan lo que quier
otro puñetazo como ayer y q
Sus nudillos se pusieron ro
daba miedo. "Sharon, estamos casados. Ayúdame
é mi
. Lo miré. "El problema no es ella.
r qué la está
la ca
e yo también
e, mi suegr
a de cartas, cubierta de joyas pero inca
ó sobre la "nueva inte
letamente inmutable. Solo so
al pasar a
, ven c
pilla privada en
lo era calmante,
en un cojín,
jaula". Su voz era suave. "No luches. No tomes. No
, yo.
nterrumpió. "Solo cumple tu rol como la señora
y tal vez una espe
o, pero no que
la privada, me encontré
co con una sopa nutri
rió. "La preparé yo
ieron a la capilla privada detrás
í"
aré la sopa a la
bladillo de su vestido
olor fa
ra una especie de
ord
antes en el est
vero y dependía de un incienso
al de esa receta era e
rurales, una estudiante d