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La Esposa que no Amo: Una madre para mi hijo

La Esposa que no Amo: Una madre para mi hijo

Autor: Lyn.
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Capítulo 1 1

Palabras:1844    |    Actualizado en: 30/11/2025

una mujer a la que no con

ción, pese a saber que su destino había sido unido por algui

n para cambiar muchas cosas en aquel hombre. Un evento doloroso lo hizo acepta cualquier cos

cuando este solo estaba ocupando el lugar de su

ue un castigo, un recuerdo doloroso par

n para no ver su rostro, solo que ya no era un hombre joven a quien podían manejar a su antojo, era el mayor de t

ía dos hermanos que se asemejaban a la edad de la novia, tenía que contraer nupcias con

el matrimonio y a esa generación les correspondía a ellos

o, Estados Unidos; ella había crecido en un internado, luego de que su madre falleciera cuando ella tan solo tenía tres años y su padre se volviera a casar un año después, teniendo así

parte de su vida en Francia, regresaba a San Francis

os novios tuvo participación alguna en preparativos y demás, incluso el v

e ambas familias eran de allí, porque el pad

su esposo haya sido enviarla a un internado desde la boda, porque ella no estaba s

etti y desde entonces la mujer lo tenía en sus manos,

ía sido tan diferente

ecibió cheques, regalos pocos personales y una tarjeta en cada navidad cad

al aeropuerto, pero no fue así. Tampoco dijeron si no llegarían y ella no se can

rse cuenta de que su padre llevaba más de quince años sin verla en persona y aún así no era capaz de estar allí

sabido, allí nadie la quería, su padre no la amaba, la única esperanza que tenía era poder formar una familia

a pesar de que no era una alianza por amor, que su esposo la recibiera con ca

de amor, porque su realidad había sido muy diferente a eso. No lograba recordar el nombre de su madre, mucho menos su rostro y desd

le dijera que las cosas iban a sal

o le importaba, su pecho dolía con c

acia el cielo, notando que sobre su cabeza ha

er quien era el dueño o

enormes ojos grises oscuros

ueve? -preguntó aquella voz,

rada en la mirada del hombre, en su barba

ojaba o no. La sujetó del brazo y la llevó hasta la puerta del aeropuerto, deján

viendo como él se marchaba haci

responder se dio cuenta de que era su pad

e su padre, ese era el nombre del chofer-. Estab

s, padre. Voy a

s, Chiara. El chofer va en c

ue el chofer llegó, para

el chofer entrara la maleta, empapada subió a

Darnelly eran gemelas idénticas, por lo que Chiara no sabría

menos que Chiara, pero la joven sentada a su lado era toda una mujer. Su cabello era castaño, tenía ojos verdes y un rostro muy h

mana en persona, conocerla, pero la joven la ignoraba

Olimpia? -preguntó Ch

Acaso me conoces? No te interesa saber qui

soltó la joven ofendió a Chiara, y y

iendo con un abrazo a su hija y entrando enseguida, sin esperar

alda, y no sintió ninguna calidez de parte de el

aquel lugar, miró hacia los lados para ver si su padre estaba allí, pero lo único que h

a a casa,

adre? -Tenía un nudo en su

rá para la cena. Está usted empapada, permítame a

ero que Chiara hizo fue ir hacia las

allí-dijo-. Su habita

e esta es la primera vez que vengo aquí. S

l área de lavado, salieron al patio trasero y allí vieron la

queña, que al abrirla dio paso a una pequeña, diminuta habi

aciones tranquilamente, pero...¿le daban esa a Chiara? Aq

ella, esa había sido la orden que dio Rosa

aq

-. Muchas gracias por guiarme. ¿C

ar de

ustaría verlo hoy, pero no tengo la más mínima informaci

s Davide Queen. A lo mejor encuentra alg

n su nombre s

po, debe ser cierto. -Chiara sonrió, imaginando su príncipe azul-

en el estómago, mientras entendía perfectamente

era bi

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La Esposa que no Amo: Una madre para mi hijo
La Esposa que no Amo: Una madre para mi hijo
“-¿Aceptas a esta mujer como tu legítima esposa, para amarla y respetarla, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte los separe? -Sí. Tras la afirmación, se inclinó hacia ella, su rostro a centímetros del suyo retiró el velo, quedando expuesto el rostro de Chiara. Mientras tocaba suavemente su mejilla, su mirada recorrió su rostro y luego su cuerpo, como si estuviera evaluándola. Luego, se inclinó aún más, su aliento cálido en su oído. Ella se puso muy nerviosa, esperando el beso que recibiría de su, ahora, esposo. Pero este parecía antes querer decirle algo. -Solo para que quede claro-susurró con una voz baja, pero cargada de una frialdad cortante, estremeciendo completamente el cuerpo de Chiara por la sorpresa de esa voz fría-eres completamente insignificante para mí. Ella cerró los ojos por un momento, asimilando sus palabras. Cuando los abrió de nuevo, las lágrimas salían de sus ojos, buscando algo en el rostro de su esposo, pero solo había una expresión fría y aquella mirada dura que él le daba. -Yo...-Se había quedado sin hablar, recibiendo aquellas palabras carentes de todo en lugar del beso-. ¿Qué se supone que significa eso? -había hecho todo lo posible porque las palabras salieran claras de su boca. -Ya estamos casados, eso fue lo que se me pidió. Tú tienes un esposo y yo sigo a cargo de mi empresa. -Las palabras resonaron en la iglesia como un eco de hielo. La novia estaba paralizada por la humillación mientras él se alejaba de ella con determinación. Pero justo cuando parecía que la ceremonia seguiría su curso, la puerta de la iglesia se abrió de golpe cuando Davide solo se había alejado unos metros de la novia.”