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De Amante Secreto a Estrella Brillante

Capítulo 6 

Palabras:1279    |    Actualizado en: 28/11/2025

, el tratamiento formal una elección deliberada. Quedó sus

la formalidad desacostumbrada. Abrió la boca, una réplica ya formándose en sus labios, pero Rebeca, s

ra su pecho-, por favor, solo lléva

a última mirada fría, su rostro endureciéndose en esa familiar máscara de indiferencia. S

danza tóxica. Negué con la cabeza, un gesto displicente que tenía más peso que cualquier palabra de enojo. Mi corazón, una vez una cos

na década de silencio, de deseos no expresados, de una vida que erróneamente había creído

s en los estantes eran bestsellers genéricos, no los clásicos con las esquinas dobladas que amaba. Mis efectos personales se reducían a una sola maleta pequeña. Todo lo demás

s, lo encontré. Un simple anillo de plata, grabado con las iniciales de mi padre. Era suyo. Mi padre, que se fue

incondicional y familia, era lo último precioso que me quedaba de él. Recordé el día

. Significa el mundo para mí. Quiero que lo tengas.

una sonrisa fug

sola vez. Me había dicho a mí misma que simplemente era olvidadizo,

ía, en el fondo. Simplemente no

pensamiento repentino me golpeó. ¿Dónde lo había puesto? Lo había buscado antes, r

. Nada. Mi mirada cayó en el pequeño y discreto bote de basura escondido en la esquina de su vestidor. Por lo general, estaba vací

tieron y sacaron el pañuelo. Y alg

lo de mi padre. Desech

formuladas, las dudas silenciosas... se fusionaron en una verdad brutal e innegable. No l

implacables. Pero no eran lágrimas de dolor. Eran lágrimas de rabia, de furia incandescente.

ia. El anillo, el anillo de mi padre, lo guardé con cuidado en mi bolsillo. No de

puerta principal se abrió de repente. Arturo estaba allí, su rostro todavía grabado con ira, sus

desprecio-. Realmente eres una reina del drama, ¿no? ¿T

s, mi mirada a su nivel. Una ris

Mi vida está en ruinas. Y todo lo que te im

-o quizás, de comprensión tardía- cruzando su rostro. Pe

Y qué tiene que ver eso con que hagas

cabeza. La pura e inalterada ignorancia, el escalofriante desape

el aire quemánd

. Para siempre. Estoy ro

negro se detuvo en la acera. Mi transpor

rturo se torci

mí? ¿De todo lo que te he dado? -Dio un pas

dando un

e diste nada más que una ilusión, Arturo. Una jaula dorada y un

¡Si sales por esa puerta, no hay vuelta atrás! ¿Me oyes? ¡Te

la puerta del coche, una son

, Arturo. Ni una sola vez. Eres

rada. Mientras el coche se alejaba a toda velocidad, miré por la ventana el horizonte que se alejaba, el penthouse que una vez había sido mi prisión aspiracional. Mis sueños aquí se hab

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