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Guerra de mafiosas

Capítulo 8 VIII

Palabras:1365    |    Actualizado en: 28/11/2025

pe que me asestó ella, igual a una daga ardiente que me destrozó el busto y el corazón, po

embargo no habían pruebas que me involucraran. Las minas donde sacaban el oro ilegal no estaban a mi nombre y los que transportaban el metal precioso para el aeropuerto clandestino que teníamos escondido en los cerros, ni sabían quién era Kate Garret. Siempre acusaban a un sujeto apodado "Banana" qu

ón. Me interesé en saber quién era ese sujeto, picada por la curiosidad porque ya les digo, yo le debía mucho a él.

un hombre muy apuesto, hermoso, dominante y avasallador. Lo pensaba también alto y lleno de músculos, con sus manos enormes, repleto de músculos y los bíceps de acero, como un héroe de caricatura que salvaba siempre a la dama en peligro, pero el tal "Banana" resultó un tipejo enj

estaba involucrada en el tráfico del oro ilegal y quien me había salvado de caer en manos de la policía era ni más ni menos que el hombre de

e dijo Garner, riéndose de mi sorpresa, celebrando

de la dolce vita, también gozaba del peligro y del jet set. En condiciones normales Garner no le interesaría a ninguna chica. Yo, por ejemplo, estaba desilusionada de verlo tan poco interesante e igual debía ocurrir

e dijo Garner riéndose. -La última

ba yo sin embargo inquieta, porque la

a "Banana" y no a mí ja j

olo a la inteligencia de estado, sino también a la policía y él se enteraba de todo

especial que no me resistí a la tentación de quitarle el corcho y brindar por nuestro éxito con Garner. -¡¡¡Por

tráfico del oro y ese topo le hizo un identikit de "Banana". El soplón lo había visto en la entrega hablando con los compradores.- Creo que ese es su hombre-, fue lo que le dijo a Karina. Ella estaba en la oficina de uno de sus casinos, bebiendo brandi, desconsolada después de la

ó atónita. -¿Estás seguro que ese tip

nsistió el soplón. Karina ya le habí

endo en forma enigmática, con su rostro ahora pinta

e antes de caer prisioneros. No había otra opción. Matar al secretario de estado no es fácil, más po

etió Karina. Ella era una mujer de palabra y sus asesinos

amante y moderno hospital en una zona exclusiva de a

molaron entonces haciendo estallar sus cargas explosivas mientras "entrevistaban" a Garner: -Díganos ¿qué se siente morir?-, fue la única pregunta que le hicieron al secretario de estado y de

-¿Qué fue eso, chicas?-, me sobrecogí porque el estallido rebotaba en el silencio como un eco de muerte. A l

su móvil. La noticia ya estaba en los port

estado?-, quedé desc

s cuando declaraba a los period

ana" y ahora él estaba muerto. Ni siquiera cené y me

e cubrirá las espaldas, perra?-, decía sorbiendo del licor, por supuesto refiriéndos

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Guerra de mafiosas
Guerra de mafiosas
“Dos hermosas mujeres, involucradas en negocios ilícitos, se enfrentan por el dominio de las calles, pero no será lo único en que rivalizan ellas, pues también se disputarán el amor ni más ni menos que del capitán de policía que las persigue para meterlas a la cárcel. Ambas mujeres sostendrán, entonces, constantes enfrentamientos para quedarse con el monopolio de sus negocios turbios y enamorar al capitán de policía que, a su vez, está seducido por las dos féminas que, ya está dicho, son bellísimas y millonarias. Kate Garret y Karina Belmond son las protagonistas de ésta singular y peculiar novela, enfrentando a sus bandas en una guerra abierta en las calles y disputándose el corazón del capitán Hugh Bryan, compitiendo además en sensualidad y ferocidad, pues ambas son crueles y malévolas pero muy hermosas. Ambas mujeres igualmente se enfrentarán a otros mafiosos que pretenden apoderarse de sus corporaciones y sacarlas del camino. Ambición, poder, traiciones, peligros, corrupción, mafia, glamour, mucho amor, humor y romance, hacen de ésta novela, "Guerra de mafiosas", una historia cautivante e imperdible que encandilará al lector de principio a fin.”