icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Demasiado tarde para pedir perdón, Señor Multimillonario

Capítulo 2 

Palabras:635    |    Actualizado en: 26/11/2025

ado nada más pesado que una tarjeta Centurion,

o de su palma contra mi mejilla resonó e

l impacto fue cegador, un calor agudo y ardien

epulcral cayó

e encontraron las baldosas del suelo fascinantes. Sabían co

l cobre e

Lola, su rostro desfigurad

e asusta? Eres una sirvienta glorificada qu

su te

de ti? -preguntó, su voz subiendo a un chill

al de recepción, hacia los guardi

i prometido dice

talla a centímet

rsación de te

ina temprano mañana. Alessia volvió

no la despides

que no quiero lidiar. Es útil, como una engrapadora. Pero, dios, me aburre hasta la

irando las

na engr

ete años limpia

la UIF. Había negociado con sindicatos corruptos para mantener sus camiones en

o era materi

y esperanzada que había alimentado desde la

ó en ceniza

o-. Te mantiene cerca porque eres una mul

do a conseguir su licencia de maternidad el año

cientemente alto para que todos oyeran-. Es un poco triste. No ent

fonos apuntaban hacia mí, capturando mi hu

on un dedo de uñas perfectas-. ¡Saquen a esta ba

avanzaron c

usando el apellido falso que usaba

lla. Latía al ri

a L

s mensajes son ciertos, L

que son

entó fuera de mi dormitorio en la universidad durante tres semanas rogá

. La gente experimenta en la universidad. Él maduró. Se

eina -

personal hasta que pude oler su perfum

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Demasiado tarde para pedir perdón, Señor Multimillonario
Demasiado tarde para pedir perdón, Señor Multimillonario
“Durante siete años, trapeé pisos, maquillé libros y oculté mi identidad como la heredera de los Lombardi solo para probar si Dante Moretti me amaba por ser yo, no por el poder de mi padre. Pero la gigantesca pantalla digital en plena Avenida Masaryk me heló la sangre en las venas. No era mi rostro el que estaba junto al suyo bajo el titular "El Rey y su nueva Reina". Era una mesera de antro llamada Lola. Cuando entré al vestíbulo para enfrentarlo, Lola me dio una bofetada que me volteó la cara y aplastó el relicario de mi difunta madre bajo su tacón de aguja. Dante no me defendió. Ni siquiera pareció lamentarlo. -Eres útil, como una engrapadora -escupió con desprecio, mirando su reloj. -Pero un Rey necesita una Reina, no una godínez aburrida. Puedes quedarte como mi amante si quieres conservar tu trabajo. Él pensaba que yo era una don nadie. Creyó que podía usarme para lavar su dinero y luego desecharme como basura. No se daba cuenta de que la única razón por la que no estaba en una prisión federal era porque yo lo estaba protegiendo. Me limpié la sangre del labio y saqué un teléfono satelital. Dante se rio. -¿A quién le vas a llamar? ¿A tu mami? Lo miré fijamente a los ojos mientras la llamada se enlazaba. -El pacto se rompió, papá -susurré-. Quémalos a todos. Diez minutos después, las puertas de cristal estallaron cuando los helicópteros artillados de mi padre descendieron sobre la calle. Dante cayó de rodillas, dándose cuenta demasiado tarde de que no solo había perdido a una secretaria. Acababa de declararle la guerra al Jefe de Jefes.”
1 Capítulo 12 Capítulo 23 Capítulo 34 Capítulo 45 Capítulo 56 Capítulo 67 Capítulo 78 Capítulo 89 Capítulo 910 Capítulo 1011 Capítulo 1112 Capítulo 1213 Capítulo 1314 Capítulo 1415 Capítulo 1516 Capítulo 1617 Capítulo 17