“Durante cinco años, fui la chica de oro de la calle Madero, y mi novio, el poderoso CEO, Bruno, era mi ancla. Nuestro amor parecía invencible, un cuento de hadas moderno escrito en las marquesinas de la Ciudad de México. Luego conoció a Aimée, una música en apuros que, según él, le salvó la vida en un accidente de coche. Le regaló la guitarra vintage que me había prometido. Robó mi diario personal para que ella pudiera convertir mi dolor en una canción exitosa, convirtiéndome en el hazmerreír nacional. Incluso usó las facturas médicas de mi madre moribunda para mantenerme atrapada. Pero la noche en que mi madre agonizaba, la noche en que necesitaba un helicóptero de emergencia, él lo desvió. Envió su única esperanza a Aimée, que estaba teniendo un "ataque de pánico". Mi madre murió sola. En su funeral, un reportero preguntó sobre su compromiso con Aimée. Él pensó que me había destrozado, pero solo había iniciado una guerra. No sabía que los papeles de separación que ya había firmado no eran para un acuerdo económico, eran para un divorcio, y yo estaba a punto de desaparecer.”