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Desenmascarando su engaño, recuperando mi vida

Desenmascarando su engaño, recuperando mi vida

Autor: Qing Yi
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Capítulo 1 

Palabras:1503    |    Actualizado en: 23/10/2025

. Durante veinte años, su casa fue mi hogar, y su hijo, Bruno, fue mi h

hermosa, encantadora, y de inmediato me vi

ándome aprovechada con una obsesión

único relicario que tenía de mis

una niña mimada y b

ipuladora por encima de mí, creyendo su veneno. La famili

"enferma obsesión" y arruinar el apellido de mi familia. Pensó que me derrumbaría. Pero

dije-. Y que seg

ítu

ila

sonrisa a un círculo de sus amigas, lo suficientemente alto para que yo lo escuchara por encima del tintineo de las copas de champaña en mi propia fiesta de graduación.

del imperio inmobiliario de Don Ricardo Garza. Era todo líneas limpias, paredes de cristal y jardines impecables que se

Doña Elena Garza, la mujer que era mi madre en todos los sentidos importan

dejando

V

mi hermano, Bruno, en la sala, sus voces profundas un murmullo fami

sonó el

su atractivo rostro. Se pasó una mano por su cabello

ser

enamorado. La había descrito como hermosa, encantadora e inteligente. C

andes y expresivos ojos azules, y una sonrisa que podría desarmar ejércitos. Llevaba

n el delantal y acercándose con una sonrisa de bienvenida-. Q

a, su voz suave y ensayada-. Y por favor, dígam

ciente sobre su empresa en *Forbes México*, le pidió a Doña Elena su receta del pollo en salsa d

a. Demasiad

atando de fundirme con el decorado. Su sonrisa no vaciló, pero algo en sus o

preguntó, inclinando l

Elena me rodeó los hombros con un b

uestra hij

físico, una manta cálida contra el repenti

uitectura en el Tec de Monterrey -añadió Don Ricard

e los Garza. Murieron en un accidente de coche cuando yo tenía seis años, y sin dudarlo un

rrizó con el peso de una piedra-. Bruno mencionó que tenía una

pendida en el aire, a

movió i

realidad

por debajo-. Camila es nuestra hija. Punto. Las circunstancias de cómo llegó a nosotros no cambi

o no llegaba a sus ojos. Esos claros ojos azules estaban fijos en mí

duro brillo

azo con el de él y apretándose contra s

ser agradable tener un he

mibaradas, pero la i

la -dijo Don Ricardo, su son

ó una risita

Una chica tan guapa como Camila, viviendo tan de cerca con su gu

ó de ser cómodamente cálido

era una mezcla de c

de qué está

icardo había desapa

so adelante, su expr

é te refieres con "fuera de lo co

eligrosament

discusión-. Camila es mi hija. Bruno es mi hijo. Cualquier

ar en par, e inmediatamente puso una

oluto. Es solo que... he escuchado rumores, ¿sabes? Gente horrible y

pecho en un gesto de

tener que explicar constantemente tu situ

llenos de simpatía. Estaban llenos de una agu

nunca los había escuchado. N

slizado en nuestro jardín perfecto. Esto no era un malentendido. E

rraron en un pu

a Elena mucho antes de que yo naciera. Los Garza me habían amado toda mi vida, no por lástima, sino por una conexión p

rado en nuestra casa y, en menos de diez minutos, había i

n salido siquie

diría a

acia Bruno, su labi

o una pésima impresión. Quizás debe

descarada, tan de manual

o ablandarse con preocupación por ella

-

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Desenmascarando su engaño, recuperando mi vida
Desenmascarando su engaño, recuperando mi vida
“Fui la huérfana que la acaudalada familia Garza crió como si fuera suya. Durante veinte años, su casa fue mi hogar, y su hijo, Bruno, fue mi hermano y mi mejor amigo. Mi vida era perfecta, segura y desbordaba amor. Hasta que Bruno trajo a Fabiana a casa. Era hermosa, encantadora, y de inmediato me vio como una rival a la que había que eliminar. Comenzó una guerra de susurros, llamándome aprovechada con una obsesión incestuosa, un parásito de su fortuna. Cuando hizo pedazos a propósito el único relicario que tenía de mis padres muertos, Bruno la defendió. -Estás actuando como una niña mimada y berrinchuda -me dijo. Mi propio hermano, mi protector, eligió a una extraña manipuladora por encima de mí, creyendo su veneno. La familia que me había salvado se estaba desgarrando desde adentro. En mi fiesta de graduación, Fabiana me acorraló, prometiendo brindar públicamente por mi "enferma obsesión" y arruinar el apellido de mi familia. Pensó que me derrumbaría. Pero mientras ella subía al escenario, yo caminé con calma hacia la mano derecha de mi padre. -Déjala hablar -dije-. Y que seguridad esté lista.”
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