“Mi esposo, Bernardo, y yo éramos la pareja de oro de la Ciudad de México. Pero nuestro matrimonio perfecto era una mentira, sin hijos por una rara condición genética que, según él, mataría a cualquier mujer que llevara a su bebé. Cuando su padre moribundo exigió un heredero, Bernardo propuso una solución: una madre sustituta. La mujer que eligió, Sofía, era una versión más joven y vibrante de mí. De repente, Bernardo siempre estaba ocupado con ella. Se perdió mi cumpleaños. Olvidó nuestro aniversario. Intenté creerle, hasta que lo escuché en una fiesta confesándose con sus amigos. "Con Ximena, es una conexión profunda, pero con Sofía... es fuego. Es una descarga de adrenalina". Planeaba una boda secreta con ella en Valle de Bravo, en la misma villa que me había prometido a mí. Le estaba dando una familia, una vida, todo lo que a mí me negó, usando una mentira como excusa. La traición fue tan absoluta que se sintió como un golpe físico. Cuando llegó a casa esa noche, mintiendo sobre un viaje de negocios, sonreí y actué como la esposa amorosa. No sabía que yo lo había escuchado todo. No sabía que mientras él planeaba su nueva vida, yo ya estaba planeando mi escape. Y ciertamente no sabía que acababa de hacer una llamada a un servicio que se especializaba en una sola cosa: hacer desaparecer a la gente.”