“Mi compañero predestinado, el Alfa Liam Montenegro, juraba que nuestro amor era un cuento de hadas bendecido por la mismísima Diosa Luna. Pero los cuentos de hadas son puras mentiras. Descubrí la cruda realidad: tenía una amante embarazada a la que presentaba en público como "mi reina". Ella me mandaba selfies usando el sagrado collar de Unión que él me había regalado, mientras nuestra manada cuchicheaba que yo solo era "el problema del linaje", un asunto que resolverían en cuanto naciera su verdadero heredero. Así que en nuestro aniversario, le entregué un regalo. Dentro estaban los papeles del divorcio y mi rechazo oficial. Después, simplemente desaparecí.”