“Yo era la heredera perdida del sagrado linaje del Lobo Blanco, destinada a ser la Luna de nuestra manada. Mi pareja, el Alfa Gael, se suponía que era la otra mitad de mi alma. Pero entonces descubrí su secreto de cinco años: otra familia, con un hijo cuyo cumpleaños era el mismo día que el mío. A través del ventanal de una galería, lo vi besar a otra mujer y prometerle a su hijo el mismo parque de diversiones por el que yo le había rogado. Mis propios padres estaban metidos en el ajo, ayudándolos a robar fondos de la manada para financiar esa vida secreta. Incluso planeaban drogarme en mi cumpleaños para que me quedara dormida durante su celebración. Para ellos, yo no era una hija ni una pareja. Solo era un reemplazo con la sangre correcta, una herramienta que usarían para conseguir un heredero de verdad y luego desecharían. Así que, en la mañana de mi decimoctavo cumpleaños, me bebí el té envenenado que mi madre me dio, fingí mi colapso y desaparecí para siempre. Pero no sin antes organizar una entrega especial para la fiesta de su hijo: una caja que contenía hasta el último de sus secretos.”