“En el opulento banquete de la distinguida familia Kirby, celebrado en honor al primer cumpleaños de su querida hija Cathleen Kirby, entre una montaña de regalos de los invitados, la pequeña de repente extendió la mano y agarró firmemente la de Jerald Dobson, el amigo cercano de su padre, a pesar de la considerable diferencia de edad entre ellos. Todos rieron, bromeando que esto significaba que Jerald tendría que cuidarla de por vida. Más tarde, un devastador incendio envolvió la mansión Kirby, llevándose las vidas de toda la familia, excepto el hijo mayor, Gabriel Kirby, y a la hija menor, Cathleen. Los parientes los vigilaban como águilas, ansiosos por controlar a los dos niños para aprovecharse de sus bienes. Jerald envió a Gabriel al extranjero para su formación y mantuvo a Cathleen a su lado, guiándola personalmente. Desde ese día, la única persona en el mundo de la chica fue Jerald.”