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La Socialité y el Recolector

Capítulo 4 

Palabras:1034    |    Actualizado en: 16/08/2025

an examinado, pinchado y alimentado. Era una existencia estéril y tranquila, pero no era libertad. Era un

unto? La única persona a la que habí

ndida, sintonizada en un programa de noticias matutino. Un prese

ral de Corporación Garza, Braulio Garza, y la heredera Eva Montes se ca

iendo, radiantes. Él miraba a Eva con una expresión de pu

a pregrabada. Eva sostenía la mano de Braulio,

osa. "Después de todo lo que he pasado, encontrar a mi verdade

s lo mejor que me ha pasado. No pu

aire se le escapaba de los pulmones. Era definitivo. La última bras

u sufrimiento, su existencia entera, era irrelevante. Un viejo

que

a algo frío y duro dentro de ella. Se deslizó fuera de la cama, sus pies descalzos silenciosos sobre

impo

ningún guardia, solo una estación de enfermeras en el extremo opuesto. Se movi

ombra parecía contener una amenaza. Pero nadie la detuvo. Nadie siq

a puerta se cerró de golpe detrás de ella, sellando su escape. Descendió las escalera

ía real. Ya no era una paciente, una desconocida. Era sol

de niña, por restaurantes donde ella y Braulio habían compartido cenas secretas, por el

e puentes y barrancas. La icónica silueta de los Puentes de los Poet

que tenía

a los turistas y corredores. Nadie le

su delgada bata alrededor de sus piernas. Miró hacia abaj

sa, con la espalda presionada contra el acero frío del puente. El horizonte de la ciudad brillaba ante el

rse distante. El recuerdo del rostro de Braulio en el calle

había más lucha. Solo había

ón, sino con una profunda y cansada tris

s ojos y

-

Uno era una copia de la prueba de ADN original de hacía dos años, la que había nombrado a Ev

una segunda vez. Sus ma

impo

protocolos de laboratorio. Todo e

ía sido un fraude. Una

una coincidencia casi perfecta con el de Damián Garza. La p

torpes en el teclado. Tenía que

or Garza". Era l

ís. Póngamelo. E

Braulio llegó a la línea, cort

oz temblorosa. "La prueba original... fue falsificada. La mujer

al otro lado

iró hondo. "¿Señor

n teléfono golpeando un escritorio, s

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La Socialité y el Recolector
La Socialité y el Recolector
“Alguna vez fui de la élite de la Ciudad de México. Ahora, era un fantasma devorando los desperdicios de un contenedor detrás del edificio que aún llevaba el apellido de mi familia. Entonces escuché su voz. Braulio. Mi antiguo amor, mi hermanastro, el hombre por el que había regresado. Hablaba por teléfono con Eva, la mujer que me había robado la vida, la familia y hasta el rostro. Me vio, un bulto deforme de harapos, y su cara se llenó de asco. Le ordenó a su asistente que me diera dinero y que "sacara esta porquería de la propiedad de la empresa". Por un instante fugaz, vio el tatuaje de infinito en mi muñeca: nuestra promesa secreta de un para siempre. Incluso susurró mi nombre: "¿Elisa?". Pero luego sacudió la cabeza, desechando lo imposible. Me dio la espalda y se alejó sin una segunda mirada. Ese último rechazo destrozó el último fragmento de mi alma. Caminé hasta uno de los puentes de Santa Fe y me solté. Justo cuando mi cuerpo golpeaba el agua helada, un doctor hablaba por teléfono con Braulio, con la voz temblando por los resultados de una nueva prueba de ADN. La prueba original, la que había destruido mi vida, era falsa. Yo era la verdadera heredera desde el principio.”
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