icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Su Engaño, Su Redención

Capítulo 4 

Palabras:684    |    Actualizado en: 22/07/2025

bir las escaleras con un propósito

ue había sacado ayer, sino todo. Todos mis libros, mis f

un pequeño y único dije. Era una pieza personalizada que mi madre hab

taba

Vacié todo el joyero sobre la cama, r

cama. Un pavor helado se extendió por mí. Solo hab

aleria estaban en la sala, hablando en

igí, con los ojos

fía? -preguntó Mateo

e rabia-. El de oro con el dije que

onces

ternidad, vi el brillo del oro. Era mi co

surré-.

ero Mateo se interpuso, a

etente! ¿Q

ndo contra él-. ¡Mira! ¡Lo lleva puest

comenzó

o bonito para animarme. -Se aferró al collar protectoramente-. D

No hay otro igual en el mundo. Tiene sus ini

Valeria llorosa, su rostro una má

jala verlo -dijo,

¡Tú me lo dis

u propia mentira-. Solo quiere mirar. Luego le compraré

dinero. Se trataba de ella, tocando el r

collar. Su mano temblaba. Lo extendió, pero ju

mi madre había dibujado en una servilleta en un Vips, se d

te que un disparo en l

ó. Todos nos quedamos mirando

Tenía una pequeña y triunfante sonrisita

r

teo y la abofeteé. El soni

mano a la mejilla, con los oj

sar lo que había hecho, Ma

er

la mejilla, me zumbaban los oídos. El shock fue una ola fr

, vuelvas a tocarla. Un pedazo de joyería barat

hijo de su he

extraño. El hombre con el que me casé

ego miré las piezas rotas del

dije, mi voz hueca

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Su Engaño, Su Redención
Su Engaño, Su Redención
“El silencio en nuestra casa era sepulcral, roto únicamente por el sonido de la tierra cayendo sobre el ataúd del hermano de mi esposo. Un mes después, ese silencio fue reemplazado por algo mucho peor. La viuda de mi cuñado, Valeria, estaba embarazada, y mi esposo, Mateo, decidió que se mudaría con nosotros. -Es por el bebé, Sofía -dijo, con la voz plana. No me miró. Estaba mirando a Valeria, que esperaba junto a la puerta con su única maleta, pálida y frágil-. Necesita apoyo. Es el hijo de mi hermano. Vi cómo Valeria, lenta y sutilmente, comenzó a apoderarse de mi vida. Esperaba fuera del baño con una toalla limpia para Mateo, diciendo que era la costumbre. Tocaba la puerta de nuestra recámara a altas horas de la noche, fingiendo pesadillas, llevándose a Mateo por horas para que la "consolara". El punto de quiebre llegó cuando escuché a Mateo masajearle los pies hinchados, tal como su difunto esposo solía hacer. Dejé caer el cuchillo que sostenía. Resonó contra la barra de la cocina. Quería escuchar a Mateo decir que no. Quería que le dijera que eso era inapropiado, que yo era su esposa. En lugar de eso, escuché su voz baja y tranquilizadora. -Claro que sí, Valeria. Ponlos aquí arriba. Yo había renunciado a todo por él, convirtiéndome en una de esas mujeres que viven para complacer a su hombre, buscando constantemente su aprobación. Ahora, viéndolo atender cada uno de sus caprichos, me di cuenta de que ni siquiera reconocía a la mujer que me devolvía la mirada en el espejo. Esa noche, llamé a mi padre. -Papá -dije, con la voz temblorosa-. Quiero el divorcio.”
1 Capítulo 12 Capítulo 23 Capítulo 34 Capítulo 45 Capítulo 56 Capítulo 67 Capítulo 78 Capítulo 89 Capítulo 910 Capítulo 1011 Capítulo 11