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Adiós, Mi ex Esposo

Capítulo 2 

Palabras:1037    |    Actualizado en: 09/07/2025

para el orfanato donde crecí. Yo era una joven de veinte años, con buenas calificaciones y un futuro prometedor, pero sin un centavo

vacaciones, me trató como a la hija que nunca tuvo. Me sentí abrumada por su generos

a pasar tiempo juntos, organizaba cenas, nos enviaba a hacer recados. Poco a poco, empecé a ver un lado de Ricardo que pocos conocía

in dudarlo. Creía que mi amor y mi dedicación podrían camb

mis salidas para estar siempre disponible para él. Si él tenía una cena, yo pasaba horas eligiendo el menú perfecto. Si tenía un viaje, yo le preparaba la malet

ices. Ricardo llegaba a casa temprano, me contaba sobre su día en e

dad se desva

"problemas con el ganado" . Yo le creía. Le preparaba la cena y la guardaba en el horno, espe

ad de Guadalajara, una mujer con un vestido demasiad

icardo habla mucho de ti. Dice que eres una santa. Debes serlo, para pre

odía oír el zumbido en mis oídos. La miré, sin poder articular pala

rojé sus palabras en la cara. Él me escuchó con una calma exasp

usta y sin aliento,

tá loca. Y tú deberías dejar de creerte tan importante. Todo este numerit

e rompió dentro d

Me encerré en mi propio mundo dentro de esa casa gigantesca. Me volví un

con modelos en yates, videos saliendo de hoteles con actrices de moda, artículos sobre sus peleas en bares por alguna conquista.

on él, pero Ricardo era un maestro en el

us deslices. Pero al final, siempre vuelven a casa. Tú eres su esposa, la señora de la casa. No dejes que esas mujerzuel

ntía atrapada entre la gratitud que le debía y el deseo desesperado de escapar.

ijo. Doña Carmen quería un nieto. Ricardo necesitaba un heredero para asegurar su posición en la empres

o natural era imposible. La única opción era la fecundación in vitro. Usé mis ahorros, el dinero que

sitivo, sentí una extraña

ía, abrazándome con una fuerza que casi me deja sin aire. Ricardo pareció sorprendido, incluso

ijo, levantando su

veía el principio del fin. Este bebé no era un lazo para a

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Adiós, Mi ex Esposo
Adiós, Mi ex Esposo
“En tres años de matrimonio, mi esposo Ricardo me engañó 187 veces. Llevaba la cuenta, no por masoquismo, sino como un recordatorio constante de la farsa de mi vida. Con nueve meses de embarazo, el peso de mi vientre era casi tan abrumador como mi desilusión. Ricardo me arrastró a una reunión de negocios, exigiéndome ser la "esposa perfecta" . Allí, bajo presión y con su aliento a alcohol en mi oído, me obligó a beber un tequila, a pesar de mi avanzado estado. "No pasa nada por un trago, mujer. No exageres", siseó. Inmediatamente, un calambre agudo y violento me recorrió el vientre. El parto se adelantó. Nueve horas de labor, sola. Ricardo me abandonó en la entrada de urgencias para "cerrar el trato" . Cuando nació mi hijo, pequeño y frágil, fue directo a la incubadora. Y Ricardo no estaba. A la mañana siguiente, mi suegra, Doña Carmen, entró a mi habitación. "Prendí la televisión. Arrestaron a Ricardo con otra mujer en una redada" . Esa fue la confirmación número 188. "Doña Carmen", dije con una calma que no sabía que poseía. "Quiero el divorcio". Ella me miró, y no encontró ninguna duda en mi rostro. "Te ayudaré", dijo finalmente, con la voz firme. En los días siguientes, apenas miré a mi hijo en la incubadora. No podía permitirme amarlo. Él era la llave para salir de esa jaula de oro. Yo me iría sin nada, como llegué a este mundo. Cuando Ricardo apareció, en lugar de preguntar por el bebé, exigió una prueba de paternidad. Fue entonces que abrí los ojos. No iba a llorar, ni a gritar. Solo iba a ser libre.”
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