icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

La Novia Que Apostó Todo

Capítulo 4 

Palabras:548    |    Actualizado en: 09/07/2025

ego c

repartió las cartas con

s, tomé un fajo de diez mil pesos del maletín y

olpeando la madera hiz

on una sonrisa ligera.

l aliento. Sentí su mano en mi

i siquiera has visto tus

usurro urgente,

ré por

mirada fija

resa y diversión, como un gato que

dijo otro jugador,

dijo el

nrió. "Tam

dor pidió

no, dejé que una de mis carta

de cor

más alta

que solo Ricardo pudier

fijaron en la cart

nrisa se formó

na novata estúpida que no sab

fec

e, lanzando otro fajo a la

a Ricardo

e da miedo seguir con diez mil pes

ción dio e

e contraj

ena mano, pero no invencible. Sin embargo, mi

lo estab

ndo desafiado por una mujer que,

ta sea!

so, arrojó sus cartas b

ro! ¡Te l

endo a su líder retirarse,

mente recogí el d

ó aliviado d

, abrí mi mano "ganadora" como

con falsa sorpresa. "¡Pen

is carta

sí. Pero las otras eran

su

ía ni

cio t

quedó boq

ardo pasó del

de que lo ha

no que probablemente era mucho mejo

uerte que las fichas saltaron. "¡Tienes una sola c

os, mi cara una má

cualquier cos

dinero en

ra ronda

o estaba

ue esperar a que e

Obtenga su bonus en la App

Abrir
La Novia Que Apostó Todo
La Novia Que Apostó Todo
“La noche de mi boda, el aire olía a flores y a fiesta, pero la casa de pronto se sumió en un silencio pesado que se sentía más ruidoso que cualquier canción. Mi flamante esposo, Marco, el hombre con el que me había casado esa tarde, no estaba a mi lado. Estaba jugándose nuestro futuro, y mi dote familiar -los ahorros de toda la vida de mis padres- en una partida de póker clandestina organizada por su supuesto "mejor amigo" , Ricardo. El sol asomaba tímidamente cuando Marco, con el traje arrugado y el alma rota, finalmente apareció, arrodillado en el pasillo, sin atreverse a mirarme a los ojos. No sentí lástima, no sentí rabia; solo un inmenso vacío al ver que lo había perdido todo. Marco era un idiota, un estúpido, que había caído en la trampa de un profesional del engaño, de un estafador. Pero la Isabella que se casó con ese hombre ya no existía. Forjada en la traición y el fuego de esa misma noche, una nueva fuerza, dura y fría, crecía dentro de mí. Con mi voz tranquila, demasiado tranquila, le entregué a Marco los títulos de propiedad de mi abuela y le dije: "Llama a tu amigo Ricardo. Dile que quiero jugar."”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10