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Traición y Ternura: El Regreso de Sofía

Capítulo 2 

Palabras:716    |    Actualizado en: 09/07/2025

r en mis huesos era una molestia lejana compara

ula inmunda, a un lugar donde el respeto e

n del consejo familiar,

ación revestida de caoba y cuero, con libros que con

e casaría con esa víbora de Isabella, e

imestral sobre las expan

ro sus ojos buscaban cons

, el silencio

ores, hombres y mujeres que man

an mi v

Ricardo", dij

suave, resonó e

spiro de alivio, una ligera inclina

do, no era más que un muchacho bu

a otro momento,

do de los negocios temían como a un tibur

en mi presencia, y se arrodilló a mi

reocupación, "hay rumores de que una familia

o me

corté una fl

lo intenten

eocupa por el golp

stro lleno de una

digas, Ma

ación borrada de su rostro, ree

ra era s

el ancla de toda

staba, cada contrato que firmaba, cada edificio q

poder, la matriarca oculta que movía los hi

, la compañía de Pancho, a los juegos de

mente voló

te del Consejo de

que no me veía c

eía com

un pequeño restaurante escondi

a mesa, sus dedos cálidos y fue

jos oscuros llenos de una devoci

e ermitaña? Cásate conmigo.

nr

disfruto de mi p

es demasia

sonrisa juguetona a

mundo silencioso para ti

y lo besé

mor. Te prome

ra se sentía co

a perrera, tratada

los de mi verdader

ientes inclinando la cabeza a mi paso, no por obligación, sino p

as buganvilias y el

escapó de

era una tortu

y miedo reemplaza

asustados reemplazaba

s creían que me habí

ían quitarm

n borrar

do dormido durante tanto tiemp

ra, iba a consumi

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Traición y Ternura: El Regreso de Sofía
Traición y Ternura: El Regreso de Sofía
“La invitación llegó en un sobre nacarado, con letras doradas que anunciaban el evento del año. Isabella, la flor y la promesa de nuestra generación, se casaba con Ricardo, el magnate más joven. Con una falsa generosidad, invitó a todos, menos a mí. Mi nombre, Sofía, no estaba en la lista, como esperaba. Para ella, siempre fui una sombra, una vieja insignificante. "No estás invitada a mi boda", dijo Isabella, sus ojos fríos como el hielo, su voz, veneno disfrazado de miel. Me acusó de ser una cazafortunas, de no merecer ni el aire que respiraba. "Entiendo", le respondí con calma, intentando ahogar la rabia que me quemaba por dentro. Entonces, me empujó, me arrastró por el cabello y me metieron a la fuerza en una camioneta de lujo. Me llevaron a la perrera municipal, arrojándome a una jaula inmunda. Allí, encadenada y humillada, fui testigo de lo impensable. Regresó con sus amigas, y mientras se burlaban, Isabella golpeó mi rodilla con su tacón. El dolor era insoportable, pero no tanto como ver a mi leal Pancho, mi pequeño chihuahueño, interponerse entre nosotras, valiente hasta el final. "No... por favor, no..." , supliqué entre lágrimas, ofreciéndole todo mi dinero, mi fortuna entera, si tan solo lo dejaba ir. Pero ella se rió. Y luego, ante mis impotentes ojos, lo mató. El chillido final de Pancho resonó en mi alma, rompiéndola por completo. "Soy... la abuela de Ricardo" , logré susurrar entre los golpes, mientras ella se reía, pensando que estaba loca. Me arañó la cara con sus uñas, y luego, con los restos de un plato de cerámica, aceró un trozo a mi mejilla. La sangre brotó, y ella sonrió. "Ahora tienes una marca que te recordará tu lugar cada vez que te mires al espejo" . Pero en la oscuridad de esa jaula, mientras abrazaba el cuerpo sin vida de Pancho, algo se encendió en mí. La Matriarca había despertado. Y mi venganza sería legendaria.”
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