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Más Allá Del Prejuicio

Capítulo 4 

Palabras:748    |    Actualizado en: 09/07/2025

me enfocó. La cámara estaba tan cerca

nderte detrás de tu título y tu dinero? ¡Dile a toda esta gente por qué me odias! ¡

nfante. Se sentía poderoso, respaldado

la sala sobre mí. El pánico inicial había desapare

firme en el silencio tenso. "Baja el

ven? ¡Así es como actúa la é

to y continué, m

contra. Dices que hay corrupción. Esas son acusaciones muy

na risa amar

o para trabajar! ¡Está en tus fotos con el profesor Ricardo, un claro abuso de poder! ¡Mi prueba es que exist

i absurda. Estaba presentando sus preju

urado, se levantó. Su rostro

nte. Su comportamiento es inace

por su audiencia en líne

l jurado! ¡Es una acosadora que usa su poder para vengarse de mí! ¡Yo soy la víctima aq

e destruyera. El chat de su transmisión en vivo estaba en llamas

de su pequeño y sucio dram

os ojos, incluida la lente del teléfono de

la mano en el bolsillo interior de mi saco, el mis

na tarjeta de iden

s Richter, con el lado del nombre hacia arriba. Lu

" , y mi foto, estaba mi cargo, imp

y Socia Fundadora,

e eso, una

y Comité Organizador, P

miembros del jurado, que solo me conocían com

xaminó y luego me miró, una chispa

vista hac

ulidad absoluta. Su boca estaba abierta, sus ojos fijos en la tarjeta de identificació

lo era u

ia, su jefa, la jefa de Klaus, la jefa de todos en esa sala. La persona a la q

el poder final sobre el

sordo, pero la transmisión en vivo continuó, capturando su ro

la sala era t

ta de que había estado intentand

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Más Allá Del Prejuicio
Más Allá Del Prejuicio
“Soy Elena Rojas, arquitecta con una firma exitosa a mis 28 años, una de las directoras más jóvenes en mi campo. Pero una tarde tranquila, tras una conferencia, un estudiante me pidió mi contacto, un gesto inocente que se convirtió en el inicio de mi pesadilla. Al día siguiente, una foto mía de la conferencia, enfocada en mis piernas, apareció en un foro tóxico con el titular: "¿Las arquitectas de hoy se visten para diseñar o para provocar?" El autor, el mismo estudiante, me acusaba de usar mi cuerpo para avanzar y el foro se llenó de comentarios misóginos que me llamaban "buscona" o "poco profesional" . La humillación se multiplicó cuando él y sus seguidores empezaron a atacar también a mi querido amigo Ricardo, arrastrándolo a su fango de mentiras. La situación escaló hasta que mis padres, inocentes, fueron acosados públicamente, una línea que no podía permitir que se cruzara. ¿Cómo era posible que una figura pública como yo fuera reducida a un objeto sexual, mi carrera y esfuerzo pisoteados por la envidia y la misoginia de un desconocido? Recordé la historia de la hermana de Ricardo, destrozada por el acoso, y supe que no podía quedarme callada. "Quieres jugar sucio, David. Quieres usar el poder de la opinión pública. Muy bien." "Voy a darte un huracán." Esta guerra no solo era mía, era por todas las mujeres silenciadas y por mi familia vilmente atacada. Ahora, que el mundo sepa la verdad.”
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