icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

El Velo Manchado: Ximena Renace

Capítulo 2 

Palabras:773    |    Actualizado en: 09/07/2025

ar. Su rostro pasó de la conmoción a la ofe

susto de muerte. Sé que a veces Ricardo puede se

no tan frío como el hielo. "Y no estoy eno

eó, su máscara de humildad

e juro que no es nada! Ricardo ya rompió con ella.

ente sus mentiras sobre ella. Pero ahora, sabía la verdad. Ricardo no solo no había

arga se dibujó

s descolocó. "Porque hace apenas dos días, los vi ju

Vargas se puso pálido

endido. Seguro que te eq

, mi respuesta sería la misma." Miré a mis padres, que me observaban con

más profundo. Incluso mi pad

¡Toda la ciudad sabe cuánto amas a mi Ricardo! ¡Lo has seguido como una sombra desde la prep

a tonta y obsesionada, indigna de su "precioso" hijo, pero

imena estaba locamente enamorada de R

e los Vargas, más allá de mis padres confundidos. Se posó en un joven qu

lado y trabajador que apenas notaba. Pero después de mi caída, después de que todos me abandonaron, él fue el único que intentó ayudarme. Me pasó

saron falsamente de robo, terminando en la miseria. Pero nunca me cu

leno de un potencial que nadie más

, sorprendido, sus ojos marrones llenos de confusión. Llevaba unos planos enrol

el trabajo, pero era fuerte y firme. Me volví hacia todo

oz clara y resonante que llenó cada rincón de la sal

quedaron boquiabiertos, mi madre ahogó un

paralizado, sus ojos abiertos como platos

y susurré, para que

or, confía en mí. Te necesito. En mi vida anterior... tú fuiste el único que fue bue

cando una señal de locura. Pero

un ruego suave. "Entra en la familia D

-

Obtenga su bonus en la App

Abrir
El Velo Manchado: Ximena Renace
El Velo Manchado: Ximena Renace
“El frío abrazo de la decepción me asfixiaba, mientras mi vestido de novia, antes un sueño, yacía ahora sucio bajo mis rodillas en el piso de un club nocturno. Ricardo, mi prometido hasta hacía unas horas, me miraba con desprecio, sus palabras goteando veneno: "¿Por qué tenías que ser tan estúpida, Ximena? ¿Por qué tenías que meterte en mis asuntos?" La verdad de sus fraudes, de los materiales de mala calidad en sus construcciones, era un sabor amargo en mi boca. Creí que al exponerlo lo salvaba, pero solo aceleré mi propia caída. Me arrojó a las manos de un hombre corpulento con una sonrisa cruel: "Diviértete. Asegúrate de que entienda su nuevo lugar." Mi mundo se desmoronó: fui arrastrada, humillada, traicionada por el hombre que creí amar. Luego llegó la noticia: mi padre, Don Fernando, un urbanista respetado, acusado de corrupción. Y el "héroe" que lo denunció, el hombre elogiado por todos, era Ricardo Vargas. La desesperación me consumió, el dolor y la humillación eran insoportables. Cerré los ojos, deseando que todo terminara. Y entonces, desperté. El aroma a café y chilaquiles de mi madre me envolvió, la luz del sol inundaba mi habitación de la infancia. Era hoy. El día en que los padres de Ricardo Vargas vendrían a pedir mi mano. Los vi en nuestra sala, sus sonrisas fingidas, sus ojos llenos de codicia. La señora Vargas me vio y se levantó, exclamando: "¡Ximena, querida! Cada día estás más hermosa. Ricardo no deja de hablar de ti." Recordé sus verdaderas palabras de mi vida pasada: "Esa tonta de Ximena, si no fuera por el estatus de su padre, ¿quién se fijaría en ella? Ricardo solo la está usando para conseguir los contratos." Mi padre me miró con cariño: "¿Hija, qué dices?" Tomé una bocanada de aire, levanté la barbilla y los miré directamente. Mi voz, clara y firme, resonó en la habitación: "Lo siento, pero no puedo aceptar." El silencio fue sepulcral. "Ricardo Vargas no se casará conmigo," continué, mi voz cortando el aire. "Él no es digno."”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10