icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

El Velo Manchado: Ximena Renace

Capítulo 1 

Palabras:1008    |    Actualizado en: 09/07/2025

to y alcohol derramado llenaba mis pulmones. Estaba de rodillas en el suelo, con el

ra mi prometido, me miraba desde arriba, su ro

a tan brillante, diseñaste el rascacielos más alto de la ciudad. ¿Pero por

materiales de mala calidad, las estructuras inseguras que ponían en riesgo mi

inge

n la cara, "mi socio, 'El Buitre', no me habría abandonado. Ahora, tengo que pagar un precio muy a

del brazo. "Diviértete," le dijo Ricardo con una

o oscuro, lo entendí todo. Él nunca me amó. Fui solo

ivorcio. Él

i amor. Tengo otro

nando Díaz, un urbanista respetado y honrado, fue acusado de corrupción. Su reputa

el hombre elogiado por los altos mandos y

ción, la destrucción de mi familia... todo era dem

ces, de

raba los domingos llenó mis sentidos. La luz del sol se filtraba p

va. Estab

ocaba mi rostro. No había cicatrices, no había rastro del sufrimi

a

es de Ricardo venían a

n la puerta me s

tás despierta? Los señ

llena de alegría. La misma

do a mil por hora. No era un sueño. Habí

sonrisas humildes y falsas en sus rostros. Mi padre, Don Fernando, conversaba con

ntó de inmediato, sus ojos brilla

a estás más hermosa. Ricar

icardo. "Esa tonta de Ximena, si no fuera por el estatus de su padre, ¿quién se fij

había convertido en piedra,

. "Mi Ricardo es un buen muchacho, pero es muy testarudo. Sin ti, Ximena, no sé

Todo era

a mi padre, su voz tembland

ja. Nuestra familia es humilde, no tenemos el prestigio de los Dí

a pierna del pantalón de mi padre,

o hijo se una a su familia. P

ón, se apresuró a levantarla, inc

vor, levántese. No hay

ma. Recordé la cara de esta misma mujer cuando me vio en el burdel, una mirada de triunfo y desprecio

La ingenua Ximena que se sonrojaba con sus halagos había muerto en e

ndo que me sonrojara, que aceptara con timidez,

una sonrisa cálida.

illa y miré directamente a los

ra y firme, sin

pero no pu

Las sonrisas se congelaron en los rostros d

onmigo," continué, mi voz cort

-

Obtenga su bonus en la App

Abrir
El Velo Manchado: Ximena Renace
El Velo Manchado: Ximena Renace
“El frío abrazo de la decepción me asfixiaba, mientras mi vestido de novia, antes un sueño, yacía ahora sucio bajo mis rodillas en el piso de un club nocturno. Ricardo, mi prometido hasta hacía unas horas, me miraba con desprecio, sus palabras goteando veneno: "¿Por qué tenías que ser tan estúpida, Ximena? ¿Por qué tenías que meterte en mis asuntos?" La verdad de sus fraudes, de los materiales de mala calidad en sus construcciones, era un sabor amargo en mi boca. Creí que al exponerlo lo salvaba, pero solo aceleré mi propia caída. Me arrojó a las manos de un hombre corpulento con una sonrisa cruel: "Diviértete. Asegúrate de que entienda su nuevo lugar." Mi mundo se desmoronó: fui arrastrada, humillada, traicionada por el hombre que creí amar. Luego llegó la noticia: mi padre, Don Fernando, un urbanista respetado, acusado de corrupción. Y el "héroe" que lo denunció, el hombre elogiado por todos, era Ricardo Vargas. La desesperación me consumió, el dolor y la humillación eran insoportables. Cerré los ojos, deseando que todo terminara. Y entonces, desperté. El aroma a café y chilaquiles de mi madre me envolvió, la luz del sol inundaba mi habitación de la infancia. Era hoy. El día en que los padres de Ricardo Vargas vendrían a pedir mi mano. Los vi en nuestra sala, sus sonrisas fingidas, sus ojos llenos de codicia. La señora Vargas me vio y se levantó, exclamando: "¡Ximena, querida! Cada día estás más hermosa. Ricardo no deja de hablar de ti." Recordé sus verdaderas palabras de mi vida pasada: "Esa tonta de Ximena, si no fuera por el estatus de su padre, ¿quién se fijaría en ella? Ricardo solo la está usando para conseguir los contratos." Mi padre me miró con cariño: "¿Hija, qué dices?" Tomé una bocanada de aire, levanté la barbilla y los miré directamente. Mi voz, clara y firme, resonó en la habitación: "Lo siento, pero no puedo aceptar." El silencio fue sepulcral. "Ricardo Vargas no se casará conmigo," continué, mi voz cortando el aire. "Él no es digno."”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10