icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

La Furia de una Mujer Engañada

Capítulo 3 

Palabras:585    |    Actualizado en: 08/07/2025

o me sentía como si estuviera e

a por la ventana, pero pa

dolor que confirmaba que la cirugía había ocurri

abía a

o p

mover la

a

uerzas, concentrando cada gramo d

las sábanas, pero eran como dos

Un grito mudo se a

¡No

u rostro descompuesto por una act

ste! ¡Oh, mi amor,

s, ocultando su rostro en las sábanas.

logré articular, mi v

a, sus ojos llenos

emorragia severa. El doctor Ramírez tuvo que hacer un

a, como si luchara por

hubo un daño nervioso. Los doctores dicen.

n martillazo en mi

bía l

uido todo lo

o en una mujer est

ano, su tacto me

e cuidaré. Seré tus piernas, seré tu

ra mi senten

rostro estaba en blanco, sin expresión alguna.

abían congelado en mi interior, co

ientes fueron

arcelero y mi verdugo, disfr

boca, con una cuchara

amor. Tienes que com

r mi cuerpo inmóvil, sus manos t

a en una silla de ruedas que hab

y amorosa en su rostro. Para cualquie

en persona, disfrutan

ba todo e

aba, dejaba que me lim

nunca dejaban

aba cada gesto, cada

e de arquitecta acostumbrada a planificar y c

eñando su

o por l

as me arropaba, m

iempre estaremos juntos. Construir

ojos, fingi

dad de mi ment

celda. Y yo me aseguraré de que te p

Obtenga su bonus en la App

Abrir
La Furia de una Mujer Engañada
La Furia de una Mujer Engañada
“Cuando desperté, el olor a desinfectante me golpeó, y las paredes blancas del hospital reflejaban el vacío de mi vientre. Una vez más, el doctor pronunció esas palabras devastadoras. "Señora Rojas, lo lamento mucho. Hicimos todo lo que pudimos, pero no logramos salvar al bebé" . Era mi séptimo aborto espontáneo, siete pequeñas vidas que se habían ido, y mi corazón ya no podía sentir más dolor. Ricardo, mi esposo, llegó corriendo, su rostro una máscara de angustia, y yo me apoyé en él, buscando consuelo. "Shhh, no digas nada. No es tu culpa, mi amor. Descansa, yo me encargo de todo" , susurró con voz tranquilizadora. Pero entonces, a través de la puerta entreabierta, escuché su voz, no la de mi amoroso esposo, sino una llena de alegría y emoción contenida. "Valeria, mi amor, todo salió perfecto. Se lo creyó todo" . Mi respiración se detuvo, un escalofrío helado me recorrió, Valeria Solís, su asistente. "Sí, el séptimo. Justo como lo planeamos. El doctor Ramírez es un genio, el 'accidente' fue impecable" . Planearon... ¿un accidente? Luego lo escuché, con una frialdad repugnante, llamar a nuestros hijos no nacidos... "engendros" . "Ya hablé con Ramírez. Le dije que necesitamos una solución permanente. Una histerectomía. Dijo que puede hacer que parezca una complicación necesaria por el último aborto" . Ricardo, el hombre al que amaba, el que había compartido mi vida durante diez años, había asesinado a mis siete hijos. Él y su amante, Valeria Solís, me lo habían quitado todo. Pero las lágrimas que ahora brotaban no eran de tristeza, eran de rabia y de una promesa silenciosa: iban a pagar.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10